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El mítico fabricante alemán de productos relacionados con la fotografía analógica, Jobo, ha empezado de un tiempo a esta parte a sacar productos enfocados al mundo digital. Este es el caso de su nuevo receptor de GPS pensado para las réflex digitales, el PhotoGPS de Jobo.

El PhotoGPS funciona como buena parte de los modelos del mercado: alimentado por su propia batería, se coloca sobre la zapata del flash de nuestra cámara y ahí va tomando los datos necesarios para el geoposicionamiento de cada una de las fotos que tomamos. Su memoria interna de 128 megas le permite almacenar hasta 1.000 localizaciones.

Una vez hemos vuelto a casa, con la ayuda de un software que trae el aparato, relacionamos las fotos con la información de geoposicionamiento que hemos ido tomando a lo largo de nuestra ruta. Así de sencillo.

Su precio de venta ronda los 170 euros, colocándo así en una posición más próxima a la de las soluciones similares propuestas por marcas como Nikon, con su GP-1 que sobrepasa los 200 euros, que al de otros dispositivos de geoposicionamiento de terceras marcas como Holux M-241 (de unos 70 euros) o el Geotate Hopi (de 100 euros).

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