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José Manuel Ballester, premio nacional de fotografía en 2010, llegó a la capital el pasado septiembre de la mano de la sala Alcalá 31 con la intención de convertirse en la exposición fotográfica de la temporada. Para los amantes de la arquitectura y la fotografía, caminar por las dos plantas del complejo es entrar en contacto con la solitud.

Contemplar las fotografías impresas a gran tamaño es adentrarse en la quietud de espacios vacíos, es dejarse llevar por la perfecta simetría, por el encuadre y composición perfecto. No hay lugar para el azar, cada toma es una declaración de principios. Es la abstracción de las formas arquitectónicas para llevarnos a contemplar imágenes únicas de espacios únicos (y desiertos).

Su visión de la perspectiva se debe a sus estudios de Bellas Artes, donde su interés se centró en la pintura italiana y flamenca. De ahí la perfecta armonía a la hora de componer su universo fotográfico. Es un lujo estar ante una fotografía tan bien realizada y más desde el marco incomparable que es la sala Alcalá 31, dotando a la exposición de una experiencia sensorial aderezada por la música de ópera que nos llega desde la proyección de un audiovisual producido por el propio artista.

Efectivamente la muestra se completa con una obra de vídeo arte, “AH! Mio Cor”. Con imágenes fijas y en movimiento de un viaje que recorre desde Madrid a Beijing pasando por la Rioja (ahí es nada) nos invita a descubrir las formas exploradas del fotógrafo madrileño. Este mismo vídeo puede verse a través de su página web. Un espacio donde comprobaréis a un artista cuasi del renacimiento.

Visitando su página personal y conociéndole un poco más, veréis que todas las manifestaciones artísticas donde trabaja tienen un punto en común, la arquitectura. Hay pinturas sobre personas, pero son personajes solitarios. En esta exposición, nos encontramos sólo una fotografía donde el ser humano hace acto de presencia, pero lo hace como si fuera un fantasma que no se deja ver. En su vídeo ocurre lo mismo, aparecen muchas personas difuminadas, en este caso cambiando el semblante sereno por el ritmo acelerado que ofrece la gran ciudad.

Os invito a pasear en silencio por esta exposición. A hacer un ejercicio de abstracción para así percibir las formas de líneas rectas y curvas perfectas. Reconocer en su obra un tipo de fotografía que no atiende a imperfecciones. Pensar que estáis solos ante la arquitectura y disfrutar de esa sensación para adentraros de lleno y a lo grande en la fotografía de este artista.

La exposición podrá verse hasta el 20 de noviembre de 2011 en la Sala Alcalá 31 de Madrid.

Fotógrafo | José Manuel Ballester
Vídeo | Youtube
En Xataka Foto | Jose Manuel Ballester, Premio Nacional de Fotografía 2010

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