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Cuantas más compactas conozco... más quiero a mi réflex

Las diferencias entre los dos tipos de cámaras más populares del mercado digital (compactas y réflex) son mucho más numerosas y sustanciales de lo que los principales fabricantes se afanan en defender. Habiendo probado unas y otras, y siendo usuario actual de una réflex Canon EOS 40D, cada vez me cuesta más mirar con buenos ojos a las nuevas compactas que las marcas nos siguen colando en los escaparates.

Si hoy alguien me pidiera consejo sobre la compra de una cámara, con unas mínimas pretensiones artísticas, comenzaría sin dudar una cruzada a favor de cualquier cámara réflex. Motivos tengo varios. Algunos son argumentos más bien obvios, y otros son mitos desmontados con facilidad. En mi opinión, no todo es como nos lo pintan…

Las diferencias en calidad de imagen y ruido electrónico son abismales

Un empate en el número de megapíxeles no significa nada. El sensor de las réflex es mucho mayor que el de las compactas, ofreciendo una mejor relación entre señal y ruido. Mientras que las réflex modernas son perfectamente usables a cualquier ISO entre 100 y 800, llegando aún a mejores resultados en determinadas gamas, en las compactas el ruido electrónico pasa factura. La mayoría de las compactas aplican un procesado muy agresivo a las imágenes obtenidas incluso a sensibilidades bajas para tratar de reducir el ruido exagerado. Al hacer esto, muchas texturas se pierden, y en las imágenes se perciben artefactos que no deberían estar.

Si esto sólo se notase al ver las fotografías a tamaño completo en un ordenador, el problema no sería tal, pero lo cierto es que la diferencia entre ambos tipos de cámara es manifiesta en copias impresas de tamaño mediano y grande.

Aunque durante un tiempo muchos hablaban de la mala calidad de los objetivos que algunas marcas incluían en sus kits de iniciación, aquello pasó a ser historia. Los objetivos que incluyen hoy por hoy las réflex digitales nuevas suelen tener un rendimiento óptico bastante bueno.

Los controles manuales de una compacta, si existen, son casi inútiles

La presencia de controles manuales en una cámara, compacta o no, es siempre de agradecer. Por eso mismo es una lástima descubrir que, en la práctica, el manejo de la sensibilidad, la velocidad y la apertura no es tan satisfactorio como se esperaba.

En primer lugar, el acceso a estas funciones en una compacta suele ser mucho más incómodo que con una réflex, por no tener una distribución de mandos que nos permita modificar estos valores con rapidez.

En segundo lugar, el margen de cambio en una compacta es muy limitado. Aunque podemos variar la ISO hasta valores desorbitados, rara vez tiene sentido superar sensibilidades de 200 o 400, por el descenso drástico en la calidad de imagen. La utilidad de variar la apertura del diafragma también es más que discutible. Por la luminosidad y longitudes focales de los objetivos de las compactas, será difícil conseguir desenfoques selectivos por mucho que abramos el diafragma. Del mismo modo, cerrar el diafragma no nos ayudará a mejorar la calidad de imagen, como ocurre con las réflex.

Arenas del Sur

Es más fácil aprender con una cámara réflex

Si algo han conseguido las campañas de marketing es que nos hayamos creído eso de que es mejor comenzar con una cámara compacta para más tarde pasar a una réflex, cuando ya hayamos aprendido a usar la primera. Sin embargo, es difícil mantener esta afirmación tras valorar la utilidad práctica de los controles manuales de estas cámaras. Por si fuera poco, el funcionamiento de una cámara réflex es en ocasiones más intuitivo.

Desde mi punto de vista, si alguien quiere aprender a hacer fotos necesita usar una cámara réflex. Esa será la única manera de que aprenda a exponer manualmente una escena, y de que pueda aprender a procesar la fotografía resultante en RAW, un formato muy rico que sigue sin estar disponible en la mayoría de las compactas.

La cámara debe estar al servicio del ojo del fotógrafo

Las preferencias de cada fotógrafo aficionado varían. Hay a quien le gusta tener un sólo objetivo con mucho zoom, más propio de cámaras compactas grandes, y quien prefiere tener un equipo réflex con más objetivos que poder intercambiar. Para defender la primera postura se suele aludir a la comodidad de poder hacer fotos muy diferentes sin cambiar de objetivo, y para apoyar la segunda se habla de la mayor calidad de los objetivos que tienen un menor zoom. Sin embargo, mi principal razón para defender los objetivos con poco zoom es otra: adecuar la cámara al ojo fotográfico.

Si pretendes captar un momento único con tu cámara, es imposible prestar idéntica atención a lo que ocurre a un metro de ti y a lo que ocurre a 30 metros. Si pretendes prestar atención a todo eso a través del enorme zoom del objetivo de tu compacta, lento en sus movimientos y enfoque, rara vez tendrás éxito. En lugar de eso, tal vez sea mejor prestar atención a una sola distancia en cada momento. Si te fijas en lo que tienes a escasos metros, ¿podrás perderte lo que ocurra más lejos? Tal vez, pero ten por seguro que no se te escapará nada de lo que ocurra cerca. El ojo fotográfico hay que entrenarlo. Con un zoom corto lo estimulamos, con un zoom largo lo saturamos de información, lo agotamos y lo frustramos.

Con una compacta de zoom corto echaremos de menos cambiar de objetivo y probar focales extremas. Con una compacta de zoom largo no sabremos entrenar nuestro ojo fotográfico, y seguiremos echando de menos las focales más angulares. Con una réflex podemos disfrutar de un objetivo todoterreno, o de varios objetivos de zoom más corto, en función de nuestras preferencias y presupuesto.

Black dollar bills

Existen cámaras réflex con precios de compactas.

A estas alturas habrá quien piense que no estoy considerando el precio de las cámaras. Al fin y al cabo, es fácil recomendar una cámara cara cuando la paga otro, ¿verdad?. En realidad, tampoco estoy de acuerdo con eso de que las réflex son más caras. Está claro que existen modelos cuyo precio supera con creces el de cualquier compacta. Pero resulta que el rendimiento de cualquier réflex de la gama más baja es muy superior al rendimiento de cualquier compacta de gama alta, teniendo en ambos casos precios muy similares. Si no me crees, compara el precio de la compacta Canon G10 y la réflex Canon EOS 1000D.

Si nuestro presupuesto es aún más ajustado siempre podemos recurrir a cámaras réflex menos modernas, o incluso cámaras réflex de segunda mano. Cualquiera de esas piezas superará la calidad de imagen y rendimiento a sensibilidades altas de cualquier compacta, por nueva que ésta sea.

En cuanto a objetivos, complementar al del kit suele ser caro, pero no es necesario hacerlo en los primeros meses, ni muchísimo menos. Por si fuera poco, si adquieres una cámara con una montura común, podrás aprovechar quedadas y salidas fotográficas con amigos para intercambiar objetivos, pudiendo disfrutar de un ojo de pez, un angular, una focal fija luminosa o un teleobjetivo sin ningún gasto. ¡O incluso alquilarlo!.

¿Seguro que una compacta es más adecuada para fotografía callejera?

El reducido tamaño de una cámara compacta no nos hará más discretos mientras fotografiamos gente y momentos especiales en plena calle si no aprendemos a pasar desapercibidos. Y es realmente difícil pasar desapercibido, por muy pequeña que sea la cámara, si tienes que esperar un tiempo precioso a que el zoom reaccione y la cámara logre enfocar correctamente. Mención especial merecen las compactas que, junto a la lentitud de respuesta, tienen como inconveniente un tamaño similar al de una réflex.

Si quieres hacer fotografía callejera, también podrás hacerla con una réflex, si sabes comportarte y actuar de manera que no llames la atención o, aún mejor, de manera que aunque te vean, te dejen hacer la foto. He visto a gente con una compacta incapaz de hacer una fotografía a menos de 5 metros de un desconocido, y gente con una enorme réflex fotografiar escenas callejeras estando casi encima de ellas. Creer que sólo con tener una cámara pequeña vamos a ser invisibles es un enorme error.

Una réflex es más versátil en cualquier circunstancia

¿Vas a fotografiar un paisaje? Con una réflex podras usar objetivos angulares (propios o prestados) que te dejarán boquiabierto. ¿Vas a algún evento, boda, o concierto? Con una réflex podrás permitirte subir la ISO al valor que sea necesario, para obtener buenos resultados sin flash y con poco ruido. ¿Quieres probar con fotografía deportiva? En ese momento verás que no existe comparación entre la velocidad de enfoque de una compacta y una réflex, ni entre la calidad de ambas ópticas. ¿Quieres experimentar? Una réflex ofrece posibilidades que una compacta no tiene, como poder usar lentes de ojo de pez, o objetivos de focal fija muy luminosos, ideales para desenfoques selectivos.

No tengo nada en contra de las compactas. Simplemente pienso que muchos de los que hoy se compran una cámara como aficionados con la intención de aprender, divertirse, y hacer más y mejores fotos, harían mejor en comprar una réflex, aunque por cuestión de presupuesto tuvieran que limitarse a una cámara de segunda mano con un par de años en el mercado. Y creedme, estoy deseando que aparezcan en el mercado cámaras compactas que me hagan cambiar de opinión…

Fotografías | digitaljournal, Alfonso Domínguez Lavín, She’s like a drug

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