
Si eres un usuario de telemétricas de los de siempre, o si has ahorrado durante años para comprarte un cuerpo Leica digital, posiblemente tengas algunos objetivos que trates como si fueran tus propios hijos (y, si no lo haces, quizá deberías). Si es así, quizá tengas una magnífica cámara química para usarlos, o incluso una estupenda Leica M9, pero, ¿por qué no usarlos también en un segundo cuerpo digital?
También, muchos fotógrafos optan por comprar estas ópticas aunque nunca hayan tenido una cámara de este tipo, sabiendo que siempre mantienen su valor mientras los cuerpos se van devaluando poco a poco. Al fin y al cabo, un buen Summicron o Summilux debería durar para siempre, ¿no?
Vamos a ver entonces qué cámaras pueden sacar partido a estos objetivos, y cuáles no, y sobre todo vamos a ver por qué las conocidas EVIL o CSC se han ganado el apelativo de las “Leicas de los pobres”.
Con este artículo pretendo mostrar cómo la fotografía más tradicional puede convivir con la electrónica más vanguardista. Por eso animo a que lo leáis tanto los telemétricos más acérrimos como los aficionados más recientes. Con suerte, ambos podréis descubrir nuevas vías para disfrutar la fotografía.











