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MadridFoto

Ayer domingo se clausuró Madridfoto en la que fuera su cuarta edición celebrada con un poco de retraso del 7 al 10 de junio. Organizada por Art Fairs y dirigida por Giulietta Speranza, pretende ser una feria enfocada hacia un coleccionismo abierto donde tienen cabida algunas de las galerías con más prestigio tanto de Madrid como de otras ciudades del mundo.

Ubicada en esta ocasión en el pabellón 16 de Matadero, por un lado (y gracias al arquitecto Andrés Jaque) se ha reducido el espacio expositivo disponiendo los stands de una manera más diáfana y por otro, la ha situado en un entorno más propicio respecto al arte dejando atrás el Palacio de Deportes e IFEMA que habían sido la sede de las anteriores ocasiones. Este complejo de la nueva zona de moda de Madrid, creo, ha hecho posible un cierto aire renovado, acercando la feria a más público.

Aún así ha contado con sus propios anacronismos. Como la participación de un minutero durante toda la feria que, gratuitamente, tomaba fotografías en analógico que él mismo revelaba en cuestión de minutos. Pero, sin duda, la sensación fue el stand de la escuela Blank Paper. Con una estructura de madera en dos alturas, permitió que se llevasen a cabo micro talleres así como otras actividades que lo mantuvieron activo los cuatro días que duró el evento. Una biblioteca completaba la instalación y con ello, se fomentaba otra de las formas de acercarse a la fotografía, los libros.

Los fotógrafos representados

Entre los fotógrafos con más presencia, José Manuel Ballester, inconfundible con sus fotografías de arquitectura a gran formato, que estuvo representado por la galería Pilar Serra la cual también presentó una obra de Pablo Genovés, entre otros artistas.

Minutero El equipo de SegoviaFoto posando para el minutero
La Asociación Fotográfica Segoviana, gracias a su festival, es uno de los colectivos que más apoya la difusión de la figura del minutero

Sin grandes novedades, aunque manteniendo la calidad, entre stands con obra seleccionada sin ningún criterio aparente por la mezcla de estilos y fotógrafos que iban desde clásicos como Elliot Erwitt a nuevos talentos, llamaba la atención el espacio de Tagomago, que invitaba a una exposición temática centrada en el mundo del automóvil a través de coches vintages bajo el título “Drive my car”.

Por destacar, dos de esos autores cuya obra ha seguido en mi retina durante el día de ayer. Catherine Balet en la Polka Galerie, poniendo el clasicismo pictórico como base para una idea donde introduce las nuevas tecnologías. Lo mejor es que naveguéis por su web para conocerla mejor. Y, el segundo autor, Glauber Ballestero, representado por la galería Raymaluz, cuyo trabajo inquieta y agobia (al menos a mí) por el quiero y no puedo que produce ver sus blanquecinas escenas representadas.

Por lo demás, una feria para el reecuentro con profesionales del medio, donde se dejaron ver algunos fotógrafos como Cristina García Rodero o el muy de moda Carlos Garaicoa por su exposición actual en PHotoEspaña y cuyo nombre cada vez me cuesta menos pronunciar. Ahora es tiempo de hacer números y valorar cómo ha funcionado esta cuarta edición, sin embargo, todo apunta a que nos veremos el año que viene.

Página oficial | MadridFoto

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