Nueva York es uno de los destinos urbanos fotográficos más deseados del planeta. Sus calles son un enorme decorado al más puro estilo de Hollywood donde todo cobra vida a cada paso. Cada rincón es digno de ser fotografiado. No importa cuantas veces se recorran sus aceras, se crucen sus pasos de peatones, se divisen sus taxis amarillos. No importa porque cada imágen se hace diferente. Y cada fotógrafo, la ve de una manera distinta.
Hoy nos vamos a acercar a la ciudad de los rascacielos desde la mirada de tres autores. Vamos a ver lo importante que son los edificios y su altura en la fotografía de Nueva York. Vamos a descubrir a sus habitantes. Nos vamos a dejar llevar por el blanco y negro, poniendo jazz como banda sonora. Y de esta forma, disfrutaremos de tres de esos autores, de los muchos que hay inspirados por Nueva York, que se adentraron en las grandes avenidas y sus rincones para ofrecernos su propia versión de la Gran Manzana.
Margaret Bourke-White, los rascacielos y la Estatua de la LibertadMe incluyo en el grupo de fotógrafos que cuando han tenido un edificio cerca, han intentado buscar ángulos y perspectivas poco usuales, pensando que quizás estábamos siendo originales. Cuando descubrí a Margaret y su fotografía, no pude contenter una amplia carcajada. Estaba ante una fotógrafa de principios del siglo XX cuyos esquemas compositivos me atraparon.
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