A la hora de encarar los retratos, ya sea de nuestros seres queridos, familia, amigos o incluso desconocidos, hay que cuidar muchos detalles, pero uno esencial que no siempre se le presta demasiada atención es la composición. Fundamental para transmitir sensaciones, destacar algún elemento o simplemente para reflejar un estado de ánimo, cuidar bien el encuadre ayuda sobremanera a mejorar nuestros retratos.
Aunque el sujeto es el elemento principal, nos solemos preocupar también, a la hora de retratarlo, de aspectos básicos como cuidar la iluminación, elegir un buen entorno o de lograr el momento propicio para capturar una sonrisa o una mirada. Pero, en ocasiones, nos olvidamos que es fundamental examinar con esmero el escenario y seleccionar el encuadre más adecuado según nuestras pretensiones.
Vamos a repasar algunos sencillos consejos para cuidar este detalle y con ello mejorar nuestros retratos. Como veréis, son muy simples y basta tenerlos en cuenta y experimentar para comprobar cómo se logran resultados más óptimos.
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