

Desde tiempos de Casper e incluso antes, de todos es sabido que una sábana flotando es sinónimo de fantasmas. Pues William Hundley pensó que si saltaba dentro de una sábana y encojía las piernas pues daría el pego en una foto de esas que envía la gente a Iker Jiménez de Cuarto Milenio.
Gracias Genís por el aviso.
Vía | Microsiervos
Más información | William Hundley y en Flickr



Comentarios
Guapisimo el efecto! Me encanta!
Se puede dar la mano con el que inventó el disfraz de máquina de refrescos.Pínchame
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