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Horacio noche

De vez en cuando es muy gratificante descubrir autores nuevos, a Horacio Coppola lo conocí gracias a un libro sobre la colección fotográfica del IVAM, que si tengo oportunidad os comentaré en otra ocasión. Pues bien, este maestro argentino de raíces italianas, cuya obra pudo verse en Madrid en el año 2008, es uno de esos fotógrafos preocupados por ofrecer una experiencia visual que nos remite de inmediato a aquello que entendemos por fotografía con mayúsculas.

De formación autodidacta e inspirado por Weston o Nadar en sus primeras aventuras con la cámara, no es hasta finales de los años 20 cuando viajará a Europa para estudiar en la Bauhaus hasta el cierre de la misma por los nazis. Allí conoció a su esposa, Grete Stern, también alumna de la escuela alemana así como fotógrafa asociada al surrealismo. Juntos regresaron a Argentina donde abrieron un estudio de fotografía.

La fotografía de Horacio, que trabajó con cámara de medio formato y con su Leica comprada en Alemania, está sobre todo centrada en la imágen callejera. Durante un tiempo se dedicó a confrontar el nuevo con el viejo Buenos Aires. En sus instantáneas se observa el espíritu del fotógrafo que deambula por las calles buscando sus luces y sombras. Que innova con encuadres en picado de edificios hacia el asfalto. Que nos regala imáganes en la noche y nos hace soñar con lo que proyectan las farolas.

Un fotógrafo de esos que, cuando veo fotografías en blanco y negro actuales, me hace recordar que ya en los años 20, 30 y 40 se tomaban imágenes personales, con alma y que, de algún modo, no hacemos más que repetir los patrones con el paso del tiempo, el decorado es lo que cambia, pero las historias (aunque con distintos personajes) siguen siendo las mismas.

Fotógrafo | Horacio Coppola

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