
Hablar de Hasselblad es hablar de una de las herramientas preferidas de los fotógrafos que a lo largo de los años han ido alimentando la leyenda trabajando con ella en todos los campos de la fotografía e, incluso, llevándola a la Luna. Para mí, la Hasselblad fue durante mucho tiempo el objeto del deseo, una cámara réflex, de formato medio, de peso reducido y con la calidad óptica de Zeiss. Desde la primera fotografía que tomé con la Hasselblad 500C/M sentí que la cámara se convertía en un vehículo para mis ideas.

Al volver a su Göteborg natal, Victor tuvo desavenencias con su padre y con 27 años abrió su propia tienda de fotografía: “Victor Foto”. Tres años después, en plena Segunda Guerra Mundial, el ejercito sueco le pidió copiar una cámara espía que había capturado. La respuesta de Victor fue clara: no la puedo copiar, la puedo mejorar.

Después de años de fabricación de cámaras militares, Victor Hasselblad tenía en mente la fabricación de una cámara para el uso privado. Mientras desarrollaba el diseño, sus trabajadores fabricaron maquinaria de relojería, preparándose para el lanzamiento de la Hasselblad 1600F en 1948. Cinco años más tarde, tras este primer modelo, un poco fallido, Victor Hasselblad presentó la 1000F en la que consiguió, no solo perfeccionar el sistema, sino también refinar el diseño y ofrecer hasta seis objetivos diferentes.


En 1970 apareció la Hasselblad 500C/M. La M significa modificada, pero también podría significar modular, ya que con este modelo el concepto de cámara modular que se podía completar y modificar según las necesidades del fotógrafo, se amplió hasta la posibilidad de cambiar las pantallas de enfoque.
Lo más importante es no desmontar el objetivo cuando el obturador no está cargado, o lo que es lo mismo, no sacar la lente si no tenemos imagen en el visor. Si lo hacéis, la cámara se bloquea. Para desbloquearla hay que acudir al servicio técnico o tener una herramienta especial para girar el engranaje interior.

Para cargar la cámara tenemos que alinear la flecha Start con la marca del magazine y no olvidar pasar la película por la lengüeta que la tensa.

Para poder disparar la cámara es imprescindible sacar la lengüeta de seguridad del magazine de película. Guardadla bien y no la perdáis.

El control de velocidad y el diafragma está en la lente. Se mueven juntas siguiendo la ley de reciprocidad. Si quieres cambiar la relación diafragma-velocidad hay que presionar la palanca inferior derecha de la lente, liberando el anillo de velocidades. En la lente también tenéis el control de la profundidad de campo, indicado por dos flechas rojas que se mueven sincronizadas con los diafragmas.
Como muestra os dejo con la serie Ibiza Winter Session, unas fotografías tomadas el mismo día, el 4 de enero del 2004, durante una excursión por diferentes playas de Ibiza.
En XatakaFoto | Cámaras Clásicas: Rolleiflex, Cámaras Clásicas: Polaroid SX-70
Fotografías | José Juan Gonzálvez