
Tras 125 años de historia e innovación, Linhof sigue siendo fiel a su producto estrella: la Technika, la cámara plegable de fuelle que representa una calidad técnica y óptica por encima de todas sus competidoras. Conozcamos hoy un poco de la historia de esta cámara clásica a través de la Linhof Technika 6×9, usada por muchos fotógrafos de naturaleza y arquitectura por su versatilidad, reducido tamaño y grandes prestaciones.

La solución fue muy sencilla, diseñar una cámara cuadrada y un sistema de railes donde la pantalla de enfoque pudiera rotar. El fotógrafo tiene la cámara en el trípode y puede optar por el encuadre en horizontal o vertical rápidamente.
Tras cuarenta y dos años en la compañía, Valentin Linhof dejó muy clara la filosofía de la marca: la calidad por encima de la producción en masa.
Pero la historia de la Technika empieza con la muerte de Valentin Lihof y el trabajo de un joven ingeniero llamado Nikolas Karpf, que tras una año en la compañía creó el primer prototipo. La Techika recibe su nombre de fusionar las palabras alemanas cámara técnica Techniche Kamera y se convirtió en la primera cámara de fuelle y plegable totalmente metálica.
Linhof tiene otros modelos, todos para el uso de gran formato, como respuesta a los retos técnicos que le plantaban los clientes. Cámaras para fotografía aérea, cámaras de fuelles como la Kardano o la más moderna Techno, o cámaras panorámicas de hasta 6×17mm.



Para sacar el bloque óptico, presionaremos y tiraremos de las dos palancas situadas justo debajo de la óptica para conectar con los railes y situarla en alguno de los tres puntos de parada según el objetivo que montemos. Me explico: La Linhof Technika tiene la versión con telémetro como la cámara que os muestro en las fotografías. Para hacer servir el telémetro y asegurar que enfocamos correctamente, tenemos que situar el plato guía situado debajo del rail según la distancia focal que usamos. El primer punto es para el objetivo angular de 65mm, el segundo punto es para el 105 mm y el tercer punto es para el 180mm.

El tener la cámara lista para empezar a fotografiar es bastante laborioso y sólo está indicado para fotógrafos con mucha paciencia. Pero una vez montado todo, se disfruta mucho. Sobre todo si usáis el cristal esmerilado para enfocar, ya que uno ve un encuadre casi tan grande como una copia fotográfica pequeña y facilita mucho el trabajo.

La rotación en horizontal y en vertical fue uno de los avances de Linhof como he comentado antes. Al girar la parte trasera de la cámara descubrimos las cuatro pestañas en las esquinas de la cámara que sirven para sustituir el bloque de la pantalla de enfoque por el respaldo de película 6×9. Para realizar la sustitución, extraemos las pestañas hacia fuera y se libera el respaldo, lo situamos y bloqueamos introduciendo las pestañas. Como veis todo es muy mecánico, pero muy preciso.

Pero si lo vuestro es la fotografía de naturaleza y estáis dispuestos a entrar en las cámaras con movimientos, la Linhof también es de lo más liguero que encontraréis, por lo que es mi primera recomendación, siempre que miréis bien los siguientes puntos: El fuelle tiene que estar en perfectas condiciones, nada de perforaciones ni desgaste. Para comprobarlo, podéis usar una linterna potente y mirar si entra luz. Tiene que tener objetivo y ser el original con el que salió de fábrica, sino no podréis usar el telémetro, ya que se ajusta únicamente a la óptica que se vendía con la cámara.
Una de las cosas que puede hacernos dudar son los mecanismos. Suele ser normal que vayan duros si la cámara no se ha utiizado en años, pero con el uso vuelven a ser suaves.
Si comparamos la Linhof Technika con otras cámaras de fuelle, la ventaja es el formato 6×9, ya en estos tiempos, es más fácil encontrar rollo de película que hojas de 9×12, como suele ser habitual en otras cámaras de fuelle.
En Xataka Foto | Cámaras Clásicas
Fotografías | José Juan Gonzálvez