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Cómo usar el licuado para sacar el máximo partido a sus posibilidades
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Cómo usar el licuado para sacar el máximo partido a sus posibilidades

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El licuado es una de las herramientas más polémicas y potentes de Photoshop, pero lo cierto es que es necesario tener un conocimiento profundo y mucho tacto para sacarle el máximo partido. También es necesario saber cuando realizar el licuado para obtener la máxima versatilidad, por lo que hablaremos del orden que debería ocupar en nuestro workflow.

Las herramientas del licuado

Las herramientas del licuado se dividen en tres grupos. El primero se compone del clásico 'dedo deformador' y las pertinentes herramientas para rectificar esta deformación; en el segundo se engloban las herramientas para enrollar, contraer o dilatar la malla además del empuje para crear deformaciones en curvas; el tercer grupo agrupa las potentes herramientas de máscara para nuestros licuados.

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Deformar hacia adelante, reconstruir y suavizar

Deformar hacia adelante es la herramienta más usada del licuado, nos permite empujar una zona de la imagen hacia la dirección hacia la que arrastramos el ratón. La incidencia del arrastre está pondera del centro a los extremos lo que quiere decir que en distancias pequeñas, la malla del centro se deforma más que la de los extremos. Es posible cambiar este comportamiento a través de la herramienta 'densidad del pincel', aunque yo prefiero mantener este valor a 50 en la mayoría de los casos.

Lo normal es que no tengamos que reconstruir una deformación, pero en caso de que tengamos que hacerlo, podemos hacerlo apretando la E y entrando en la herramienta 'reconstruir'. Suavizar hace la misma función, pero de forma muy progresiva por lo que podemos corregir de forma muy suave la malla.

Por ejemplo, podríamos darle más volumen a un cabello pero si nos sobrepasamos, podemos emplear el suavizado para rebajar la intensidad de esta deformación.

Remolino, desinflar, inflar y empujar

El remolino no lo veo una herramienta que podamos emplear para el retoque de retratos y supongo que tiene una finalidad creativa para diseñadores o ilustradores, por ejemplo, para crear agua con sus ondas.

En cuanto al inflado y desinflado, las aplicaciones más directas suelen actuar como modificadores del cuerpo, como adelgazar zonas del cuerpo e inflar otras como el pecho o la redondez del trasero. El funcionamiento es complicado y hay que tener en cuenta que inflar hace que la malla se dilate del centro y el desinflado contrae la malla del centro lo que provoca deformaciones en las proporciones del contenido respecto a la forma. Por eso, os recomendaría realizar estas modificaciones a mano con el deformado clásico.

Personalmente, suelo usar inflar/desinflar cuando quiero cambiar las proporciones en una fotografía como por ejemplo, cuando una fotografía se nos angula demasiado al emplear grandes angulares. Para cambiar la forma de un cuerpo o una cara, prefiero emplear el dedo clásico ya que movemos tanto la forma como el contenido.

La herramienta de empuje hacia la izquierda es algo así como un modificador en cruz ya que si arrastramos hacia arriba los píxeles se mueven hacia la izquierda, si lo movemos hacia abajo se desplazarán hacia la derecha, si lo hacemos hacia la izquierda movemos los píxeles hacia abajo, y si movemos hacia la derecha, los movemos hacia arriba. Estos controles se invierten si mantenemos apretado el botón ALT. Cuando usemos el empuje es muy recomendable mantener la densidad y la presión muy bajos ya que es una herramienta muy potente.

Máscaras

Las máscaras son muy potentes para licuar sin alterar las formas colindantes. Lo malo de la máscara es que no ofrece un suavizado útil por lo que es difícil enmascarar con precisión. Para evitar que haya un corte de píxeles cuando licuemos la imagen, recomendaría usar una densidad y presión de 50 para conseguir una máscara que nos respete elementos zonas sin que los bordes queden mal.

El orden del licuado en nuestro workflow

El orden del licuado es muy importante. Hay quien dice que si estás muy seguro de lo que vas a hacer puedes licuar al principio, recomendaría dejar el licuado siempre para el final y guardar la malla para poder suavizar los ajustes en caso de necesidad. Personalmente, prefiero disponer las capas de ajuste sobre la fotografía original, licuar y guardar la malla modificada; de esta forma disponemos de las capas de ajuste y la malla modificada para suavizar o rehacer lo que nos haga falta.

En cualquier caso, yo siempre recomendaría el uso de la deformación de dedo clásica, dejando el resto de herramientas para situaciones donde nos sea imposible controlar de otra forma el resultado que necesitamos. En cualquier caso, lo importante es saber que podemos realizar pequeñas correcciones, sin caer en la manipulación fácil y exagerada.

Fotografía de portada | Pexels

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