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Fondos de escritorio

Probablemente has hecho muchas fotos que te gustan, y que de vez en cuando te gusta volver a ver, para recordar aquel viaje, para recorrer con la vista todos esos detalles que supiste capturar, o para disfrutar una vez más de ese magnífico paisaje. Seguramente alguna vez has puesto alguna de esas fotos como fondo de escritorio (wallpaper), pero ¿te has planteado la manera en la que has de preparar esas fotos? ¿y dejar que otros usen esos fondos en el escritorio de sus ordenadores?.

Yo me lo planteé esta semana y la idea me gustó tanto que pensé en dejaros por aquí algunos consejos que os puedan ser de utilidad:

1. ¡Es para un fondo de escritorio! Los iconos importan.
Hay quien tiene tantos iconos en el escritorio que ni recuerda la imagen que tiene como fondo. Nosotros tenemos que pensar que nuestros fondos los usará gente que, o bien apenas tiene un par de iconos en su escritorio, o que como mucho tienen varios iconos que sólo ocupan una parte de la pantalla. Trata de usar fotos en las que se deje un espacio para iconos, preferiblemente a la izquierda.

2. Prepara tu foto para diferentes resoluciones.
Lo ideal es que el fondo tenga exáctamente el mismo tamaño que la resolución de tu pantalla. Estirar o encoger la fotografía sólo hará que se vea peor y, en el peor de los casos, hasta modificará sus proporciones y se verá deformada. Por esta razón debemos preparar cada fondo para varias resoluciones, al menos las más comunes: 1024x768, 1280x960 y 1280x800 (hay muchos monitores panorámicos). Cuantos más tamaños, mejor.

Fondos de escritorio

3. Usa fotos de motivos atractivos, en general.
Hay fotos que tienen un valor muy personal para ti, pero que por sí mismas no tengan quizás tanto atractivo para otros. Si vas a tratar de hacer fondos para otros, piensa en qué les gustaría ver en el fondo de su escritorio. No hace falta limitarse a los tradicionales paisajes que te transportan (mentalmente, claro) bien lejos de la oficina, ni a las fotografías de naturaleza. Piensa también en paisajes urbanos, motivos arquitectónicos, detalles poco comunes… ¡Imaginación al poder! Una buena idea puede ser hacer tú una preselección de fotos y luego preguntarle a otros con cuales se quedarían, o fijarse en qué fotos llaman más la atención en páginas como flickr. Por otro lado, no te limites a las fotografías en color. Un fondo en blanco y negro puede quedar de maravilla.

4. Optimiza tu foto en un programa de edición.
No me refiero a modificar la foto, sino a prepararla para su uso como fondo de escritorio. Lo primero es reducir su tamaño a la resolución deseada, en píxeles, respetando sus proporciones. Si la foto no tiene el mismo formato, es preferible cortar por un lado, antes que deformar la fotografía para adaptarla. También es importante saber que va a ser un fondo, y que en este caso es importante, no sólo reducir el ruido que pueda tener, sino también reducirle ligeramente su enfoque. Un fondo excesivamente nítido, con mucho detalle, puede dificultar la correcta visibilidad de los iconos. Tanto el recorte como la reducción de ruido se puede hacer fácilmente con programas como Adobe Photoshop o Gimp.

Fondos de escritorio

5. Firma tus fondos de escritorio.
Lo ideal es que el fondo sólo contenga a la fotografía pero puede ser buena idea añadir una firma discreta a la fotografía, que no moleste ni distraiga (no es una marca de agua). De esta manera, si alguien facilita los fondos con tus fotografías a otra persona, ésta podrá saber quien es su autor, buscar más fotografías tuyas, e incluso contactar contigo. Si colocamos la firma en la parte izquierda o superior puede superponerse con los iconos y molestar al usuario, y si la colocamos en la parte inferior puede que una barra de herramientas la tape. Por eso recomiendo poner la firma en el lado derecho, aunque a veces ahí también haya barras. Para poner la firma en los fondos que yo he hecho he colocado, sobre las fotografías, una barra oscura con el texto blanco encima, inclinado 90º. Creo que se ve lo suficiente, sin molestar.

6. Facilita su descarga por internet, indicando una licencia de uso.
Si la idea es dejar que cualquiera pueda usar los fondos, aparte de hacerle un favor a otra gente, tus fotos ganarán visibilidad. Para impedir que otros puedan hacer un uso ilícito de tus fotos puedes optar por una licencia copyright, indicando que permites el uso personal de las fotos, o incluso una licencia creative commons, de uso más libre, que dará aún más visibilidad a tus fondos. Hay diferentes licencias creative commons, en las que incluso puedes limitar la manipulación de los fondos, o su uso con fines comerciales. Para subirlas a internet hay mil servicios, aunque creo que lo mejor puede ser flickr o un blog, si lo tienes. Los fondos no deben ocupar mucho espacio, así que es preferible que los guardes a tan sólo un 80% o 90% de su calidad. Si no tienen ruido y les rebajaste un poco el nivel de detalle, esta reducción no tiene por qué crear artefactos raros ni alterar los degradados.

7. Ten bien calibrado tu monitor, y usa un perfil sRGB.
Si tu monitor no tiene el color o el contraste bien calibrado, es posible que cuando otros descarguen tus fotos en sus ordenadores las vean mal, con un color o tonalidades diferentes, y generalmente peor al que tú les diste originalmente. En cuanto al perfil, el sRGB te garantiza mayor compatibilidad que otros. Puedes configurarlo en tu programa de edición de fotos.

8. Si una foto te gusta mucho, se merece un fondo.
Las reglas están para saltárselas, ¿no?. ¡Qué más da si esa foto que tanto te gusta no queda tan bien en otras resoluciones, no tiene un motivo que resulte atractivo para otros o apenas deja espacio para los iconos! Si te gusta tanto, es que merece que hagas un fondo con ella, aunque sea para tu uso personal.

Imágenes | Mis fondos de escritorio

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