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El fin de las fotografías

El fin de las fotografías
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Cuidado y antes de que sigas leyendo, porque aunque el título del texto pueda resultar tener tintes un tanto apocalíptico, no pretende ir ni mucho menos por esos derroteros (es lo que tiene las frases homógrafas). El título hace más hincapié en el resultado final o el motivo final del porqué realizamos una toma o fotografía.

Ayer durante una conversación mantenida con un par de buen par de compañeros fotógrafos como son Pasquale Caprile (embajador en España de Lomography) y David López Espada, salió el tema sobre la facilidad que ha generado el mundo digital y el mundo "social" dentro de la fotografía; aunque muchas veces incide de manera contrapuesta para que el método fotográfico se quede cojo en su final (punto que dejé patente desde el comienzo de la conversación, y que llevo manteniendo tiempo). Me intentaré explicar un poco mejor cuando afirmo tal cosa, pues aunque yo defiendo que uno de los fines globales de la fotografía es "perdurar el recuerdo", es cierto que no en todas las esferas se busca lo mismo.

Una idea, pero a veces coja

El método fotográfico, como otros tantos, siempre suele tener sus pasos a seguir (idea, focalización de la misma, como plasmar dicha idea, proceso de toma, etc...), y obviamente cada proyecto siempre suele tener un forma distinta de llevarlo a cabo.

Hasta este punto, es obvio que muchos tenemos clara la idea del porqué llevar a puerto un lenguaje fotográfico; pero el problema, bajo mi punto de vista (y el de otros como ya dije), es el pensar que la forma final de plasmar todo ello siempre acabe o deba acabar en una pantalla. Con esto no digo que todos las personas que fotografían no deban tener la idea de mostrar sus imágenes en una pantalla, pues además algunos proyectos o trabajos están realizados para acabar en ese lugar proyectados; pero no es menos cierto que mucha gente no sale de ese lugar por el mero hecho del desconocimiento, seguir la corriente, o de pensar que es mucho más barato.

Exposición Gema
Una pequeña muestra de la instalación de la exposición en Londres de nuestra compañera Gema

Afirmo que esto no tiene nada que ver con estar en contra de la fotografía digital, sino todo lo contrario. Bajo mi punto de vista se están perdiendo valores importantes de la propia fotografía, y aunque la fotografía digital ha cambiado mucho a la propia fotografía en cuanto a las técnicas, los valores intrínsecos de la fotografía no deben ser diferentes. Por supuesto, digo todo esto desde una perspectiva del uso de la fotografía de una forma profesional o amateur avanzada.

Cuando el árbol no te deja ver el bosque

Habréis leído, escuchado y hasta escrito mil y una veces esta frase que refleja este apartado; y es que en este caso el poder de la imagen dentro del mundo de internet es tal que lo que os comentaba antes se hace cada vez más y más potente.

Para mucha gente que comienza en la fotografía ahora mismo, el acabar un trabajo fotográfico en el proceso de impresión o en el de una instalación, parece marearles de tal forma que, acaban por creer que eso es cosa del pasado. El problema es que, muchas de esas personas no se dan cuenta que son cómplices de su propia trampa la mayoría de las veces. Es verdad que, en un momento como este, en el que disponemos de muchas facilidades para mostrar nuestras fotos, la forma más barata es subirlas a la red; pero es obvio que si todos tenemos esa idea nuestras fotografías son demasiado caducas para los ojos de todos, por la cantidad ingente, inmediatez y desvanecimiento de las mismas.

redes sociales
Innumerables redes sociales de fotografía con gran calidad de fotografías pero que se pierden entre miles de las mismas por su inmediatez, como en 500px

La idea y esencia de una fotografía de capturar un momento e inmortalizarlo para siempre, parece que se ha convertido en inmortalizarlo para unos segundos. Sobre todo, porque la mayoría de las veces no pensamos si realmente sabemos donde estás subiéndolas y si podremos conseguir rentabilidad de ellas, sólo nos dejamos llevar por la corriente...

Todo esto, muchas veces juega en nuestra contra como fotógrafos, y es que si nosotros queremos que nuestra obra se vea, quede grabada en los ojos de los demás (incluso en los propios nuestros), siempre debemos buscar alguna opción para que nuestro trabajo perdure durante algo más de tiempo. El tiempo necesario para que alguien pueda pararse a verlo un rato y darnos a conocer a raíz de él.

Bajo mi punto de vista, creo que la falta de un verdadero lenguaje, es también el culpable de esto. La técnica hoy en día es sencilla de aprender. Conseguir fotos "buenas y válidas" es fácil, pero agrupar veinte y que todas nos digan algo entre ellas con un lenguaje común, ya empieza a no serlo.

Todas las ideas son válidas, pero bien razonadas

Por tanto, y para finalizar, la idea que quiero mostrar es que, si queremos avanzar dentro del terreno de la fotografía actual, debemos tener presente algo muy importante y es el razonar muy bien el formato de salida de nuestra obra (dándole la misma importancia que los otros). Con esto no me refiero que la pantalla no sea una forma adecuada, en absoluto, puede ser cualquiera, pero tenemos que pensar en ello tanto como en el propio lenguaje fotográfico y la idea del mismo.

Este punto, es algo que muchos fotógrafos con una experiencia a sus espaldas ya saben, e incluso realizan sin problema; pero muchos que se encuentran en la línea entre conseguir introducirse en el mundillo o no, aún se saltan este importantísimo punto, sobre todo por dar por supuesto que su soporte será, por genérico, la pantalla de un ordenador.

The iPhonewyorkgrapher
Una de tantas ideas es realizar fotolibros, como en este caso de mi proyecto The iPhonewyorkgrapher

Por ejemplo, el soporte físico muchas veces nos ayuda a promocionarnos, y de una forma más íntima. Gracias a él podemos comunicarnos más personal y fácilmente con la gente que visualiza la obra; al igual que que pueden llegar a recibir una emotividad que, puede ser que no sea tal o sea mucho menor, en otro soporte. Las instalaciones pueden hacer que las personas interactuen con tu obra y se sientan parte de ella...

En definitiva, a veces es bueno sacar nuestra trabajo más allá que de nuestra pantalla de ordenador, moverlo de otra forma fuera de las redes sociales o de la web. Con esto no me refiero que todo nuestro trabajo haya que sacarlo de este modo siempre, pues ni mucho menos podemos hacerlo o incluso porque la idea del propio trabajo no lo permite; pero si cada cierto tiempo es una buena forma de hacernos ver a nosotros mismos que hay fotografías, trabajos... que están realizados para ese fin, y muchas veces no somos capaces de potenciarlos hasta el final (y por tanto dejarlos a medias sin darnos cuenta). La fotografía tiene un fin y un final, la cuestión de eso es que sepamos verlo y no dejemos que lo que tengamos delante nos diga cual es sin haberlo pensado antes.

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