
La capacidad de soñar, de imaginar, de componer una realidad distinta a la que vemos es algo que hace maravilloso al ser humano. Esta capacidad se convierte en arte y creatividad en muchas ocasiones. También en avances científicos y tecnológicos
Como fotógrafos empezamos a mentir antes del click siquiera, pues al ajustar el enfoque, el encuadre, la composición, la ISO y cualesquiera otro parámetro estamos manipulando la realidad que nuestros ojos ven ajustándola a lo que queremos ver o nos han encargado.
La tercera manipulación está en el procesado de la fotografía. Que es en lo que se fija la mayoría de la gente para decir si una fotografía está manipulada o no, simplificando, en mi opinión, demasiado el asunto.
Cuenta Martin Parr, durante una entrevista sobre su trabajo “The foibles of the world” (‘Las flaquezas del mundo’) hace algún tiempo en el Dayly Telegraph, viniendo a decir que la mayoría de las imágenes que vemos son propaganda de algún tipo:
‘Most of the photographs in your paper, unless they are hard news, are lies. Fashion pictures show people looking glamorous. Travel pictures show a place looking at its best, nothing to do with the reality. In the cookery pages, the food always looks amazing, right? Most of the pictures we consume are propaganda.
Y es que ser original cuesta y a veces eso prima por encima de lo que queremos contar. Y llega un momento en que tanto cliché fotográfico cansa.
La fotografía, en su vertiente artística, pasa por ser una interpretación de la realidad por parte del fotógrafo, que trata de transmitir una idea, un concepto, un mensaje. Es algo tácito, implícito, aceptado por las dos partes: fotógrafo y espectadores. Ahora bien, como sabremos sobre la comunicación, el mensaje emitido puede no ser el mismo que el mensaje recibido.
Así, pienso que no, siempre y cuando estamos hablando de una vertiente creativa del uso fotográfico, en este caso importa lo que hemos imaginado, soñado o queremos transmitir al espectador. Dado que hemos hablado de que en la vertiente documental o incluso comercial y publicitaria, ya muchas veces, deberían existir unas reglas de juego claras y aceptadas universalmente por todos.
Baste señalar, de acuerdo de nuevo con Martin Parr en que en el estilo documental y periodístico debería contarse la verdad sin adornos, la interesante encuesta sobre lo que planteábamos en la primera parte de este artículo y que fue publicada por mi compañero Sergio Perea: “¿Ajustas o retocas?“ pero de acuerdo también con la famosa frase de Picaso: “El arte es una mentira que nos acerca a la verdad”, algo categórica, pero que en el fondo pretende despertarnos la conciencia crítica sobre lo que vemos.
Seguro que caben muchas más situaciones en las que podemos debatir sobre esta cuestión y eso es lo que hemos pretendido con estos dos artículos, despertar la conciencia crítica vuestra a través del planteamiento de la Fotografía como una mentira consensuada que debe despertarnos. Se abre el debate.
En Xataka Foto | Fotografía: Una mentira consensuada o ¿no? (I) | ¿Ajustas o retocas?