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Desde hace uno años el intrusismo laboral dentro del sector fotográfico ha dejado a muchos fotógrafos sin casi nada de trabajo incluso teniendo que bajar sus precios (ya irrisorios de por si) para poder competir con esta práctica.

Cientos de profesionales del medio se han quejado enérgicamente de las frases “Bueno mi primo se ha comprado una cámara, y por ese precio me lo hace él” o “En principio el trabajo no es remunerado pero te hacemos promoción poniendo tu nombre”, entre otras tantas. Claro, hay que reconocer que en la primera de las frases se dispone de la herramienta más importante para ser fotógrafo, pero ¿realmente esos dedos, esos ojos y esa cabeza son los indicados para manejar dicho utensilio?

Es posible que en épocas de crisis cualquier persona intente buscarse la vida para ahorrarse un dinero, y en cierta medida veo incluso factible dicho intrusismo, pero teniendo en cuenta que si algo les sale mal y recurren a ti posteriormente, ese trabajo no puede, ni debe, ser cobrado por la misma cantidad que si lo hiciera un fotógrafo como primera opción. Como se suele decir, a nadie nos gusta ser segundo plato de nada, pero si encima se tiene que ser para arreglar algo de otro “compañero de profesión” (nótese la ironía)...

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Hasta aquí podríamos decir que no hay nada nuevo en la sala, todos conocemos estas prácticas y sus posteriores consecuencias, pero lo que si me ha sorprende es encontrarme como en un blog americano sobre economía (The Consumerist) alientan a realizar esta práctica para ganarse un dinero “extra” en estas fechas de tanto gasto. Para ser más exactos, la práctica que nos proponen es presentarse como fotógrafo de eventos de manera gratuita, para luego vender las imágenes realizadas a través de internet a los invitados. Y por cierto, con la agravante de convencerte, que sacar fotos no es difícil pues sólo debes coger una cámara y ponerte manos a la obra.

Es bonito pensar como la fotografía, para algunos, vale para ganarse un dinero “extra” sin más, como si no tuviera valía para ser un trabajo que te permita vivir de ella. Es increíble pero parece que para muchos el arte es una actividad de ocio y/o que las personas que se dedican a algo que les gusta o apasiona, no merecen cobrar como se debe (o ni cobrar) por ello. Y ojo, con todo esto no estamos diciendo que la fotografía no pueda ser un hobby, ni que los aficionados puedan disfrutar de ella; todo lo contrario, pues ellos también la hacen grande, siendo un mundo que me alegra que pueda ser disfrutado por todos sin distinción.

En definitiva, con este misero anuncio realizado en Estados Unidos, parece que muchos (y no sólo allí) ven a la fotografía como un nuevo medio de “prostitución”, y es contra eso por lo que hay que luchar, más allá del propio intrusismo. La fotografía es un medio igual de importante que cualquier otro, y mentalidades como estas la ponen, muy injustamente, escalones por debajo de lo que realmente es.

Fotografía de portada | A. Gálvez Photography

Via | The Consumerist (via Pop Photo)

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