
Reconozco que era demasiado joven cuando conocí la obra de Chema Madoz descubriendo que la fotografía era mucho más que instantáneas callejeras y modelos en estudio. Aquellas fotografías me parecieron lo más inteligente que jamás había visto. Cargadas de reflexión irónica y poética sobre el mundo de los objetos que nos rodea, esas imágenes me hicieron pensar en la capacidad que tenía la fotografía de convertirse en arte.
Si hoy hablo aquí de él, es porque al fin he podido disfrutar de una exposición individual (ya le había visto en colectivas) gracias a la Sala de Exposiciones Vimcorsa en Córdoba. Poder ver las fotografías en vivo no tiene precio y aunque algunas las tenía más que vistas en libros e internet, verlas en aquellas salas me ha provocado una satisfacción mayor, toda una sensación.


Hace casi un mes, os presentábamos a uno de los 


