
El último invento de los chicos de Lomography no es ni tan siquiera una cámara de fotos, aunque suponga una vuelta atrás al verdadero significado de los 35mm: el cine, embebido en la carcasa low-fi y low-cost, en una suerte de tomavistas lomográfico, envuelto en el hilo de exclusividad y el mimo al detalle al que acostumbra la firma.
Una vez cargado un carrete estándar, a golpe de manivela conseguiremos a un ratio de hasta 5 tomas por segundo, sacando unos cuantos segundos de vÃdeo de las 144 tomas en las que la cámara divide la pelÃcula, ya que cada una ocupará aproximadamente una cuarta parte del negativo.
Los controles manuales, como siempre, son los mÃnimos imprescindibles: dos aperturas (f5.6 y f11), dos enfoques (macro y normal), un contador de exposiciones realizadas, y un obturador fijado en 1/100". Recordad que hablamos de lomografÃa, y nada puede distraernos de sus conocidas diez reglas.





