Si hace unas semanas os dejabamos con la miel en los labios sobre el proyecto de Lytro, y muchos os quedabais dubitativos ante tal aplicación; ya que sólo podias ver imagenes sin más y no imagenes del momento de la toma, hoy queremos enseñaros, una muestra cada vez más “real”, de lo que puede llegar a ser. Y es que enfocar después de la toma, se empieza a ver cada vez más claro.
El fotógrafo Eric Cheng, pertenciente a la casa Lytro, ha realizado una sesion de moda junto con Coco Rocha, con lo que parece ser la beta, de la cámara de Lytro. En el making-off podemos, ver que las tomas, que también os ofrecemos, se acercan mucho más a la realidad y; aunque es cierto que no podemos ver la cámara (visto que, aún guardan bastante bien en secreto como será), si que cada vez parece, que este proyecto va más y más en serio.
¿Algunas vez pensaste en conseguir poder enfocar una foto justo despues de haberla realizado? ¿Has hechos muchas fotos, que luego no te han servido por no haber enfocado al lugar que querias?... Pues bien la empresa Lytro, pretende revolucionar el mercado fotografico con una tecnología, en la que podras enfocar el lugar de la fotografia que quieras, despues de haberse realizado la toma, como bien comentamos hace un tiempo en Xatakafoto.
Puede parecer de risa, o incluso increíble, pero lo cierto es que mediante un nuevo tipo de sensor que trabaja con lo que se conoce como Campos de Luz, que básicamente trabaja con la luz que le llega de todas las direcciones, reajustandolas posteriormente mediante software, es como se lleva a cabo. Por tanto podríamos tener mas de una sola “historia”, en una sólo fotografía, con tal solo saber donde enfocar. Esta tecnología aparte del sénsor, trabaja con la implantación de una cantidad (no dicha) de microlentes, entre la lente principal y el sensor antes descrito.
Ademas según comenta la empresa, las fotografías podrían realizarse con condiciones de luz escasa y la utilización del flash seria en pocas ocasiones, salvo en casos de no luz. Por ultimo mencionar que esta tecnología también permite realizar fotografías en tres dimensiones con un solo objetivo, y pueden verse en televisiones, móviles, pantallas etc que soporten esta tecnología; aunque incluso sin ellas se puede observar ya cierto efecto.
Desde que salieran en el mercado las primeras DSLR en las que se incorporara el Live View, hasta hoy en día; las mejoras de esta función en las cámaras ha sido muy importante.
A pesar de todo, a la mayoría de la gente le gusta que su cámara disponga de esta función, pero muy pocos acaban dando un verdadero uso real de él, más que el hecho de poder fotografiar como si de una cámara compacta se tratara. Uno de los mejores usos que se le pueden dar al Live View, es sin duda la de conseguir un enfoque preciso, si tenemos la cámara montada en un trípode o en lugar en el que se encuentre bien apoyada.
Los rumores se han hecho ciertos, y Panasonic ha continuado renovando su gama con la nueva Lunix G3, de una manera que nos recuerda a su reciente GF2. Así, el nuevo buque insignia fotográfico del fabricante reduce ligeramente su tamaño, cambia botones físicos por táctiles, y gana bastante en tecnología.
La reducción en tamaño no es drástica si la comparamos de frente con su antecesora, pero sí resulta claramente apreciable al mirarla en su conjunto, ya que se ha modificado tanto el visor (que ya no sobresale tanto de la cámara) como la empuñadura, que deja de tener el estilo de las reflex clásicas para tener una forma curvada más liviana, más cercana a las compactas.
Este alejamiento de las reflex y éste guiño a las compactas se observa también en los controles, desapareciendo la rueda superior que controlaba el modo de disparo y de enfoque, y sustituyendo botones dedicados por dos nuevos botones configurables. Desgraciadamente también ha llevado consigo un empeoramiento en la calidad de los materiales, y la pérdida de detalles como el sensor que desactivaba la pantalla al usar el visor.
En el siguiente tutorial vamos tratar de dar un toque creativo a tus paisajes. En realidad vamos a ver un tipo de procesado basado en un revelado RAWmuy personal, en este caso en Blanco y Negro pero deciros que el concepto es aplicable para color igualmente, y, finalmente, vamos a añadir unas texturas que nos darán el toque creativo final.
Como material necesario os facilitamos unas acciones para photoshop que nos ayudarán a completar la tarea: Acciones_tutorial
Hoy vamos a hacer un viaje hasta lo más profundo de nuestro ser para buscar y encontrar al McGiver que todos llevamos dentro. No contemplo la posibilidad de que alguien aquí ignore el glorioso pasado de nuestro invitado pero, por si acaso, simplemente recuerdo que era aquel capaz de reducir a toda una banda de malhechores con la simple ayuda de un chicle y una cerilla.
Nosotros solo vamos a usar su ingenio y conocimiento para salvar con soltura los obstáculos que se nos puedan presentar durante nuestras largas sesiones de cámara y flash con unas sencillitas soluciones fotográficas de baja tecnología. Vamos a verlas…
Las cámaras de hoy en día son una auténtica virguería, nos enfocan solas, traen niveladores, posibilidades de retoque rápido en la propia cámara o estabilizadores de imagen cuando los zooms extremos son malos aliados de nuestro pulso.
A mi me resultan muy interesantes este tipo de vídeos porque muchas veces la tecnología que nos rodea y que nos resulta tan común no tenemos ni la más mínima idea de como funciona realmente. Este vídeo te muestra como funciona el sistema IS de Canon.
La equivalencia en Nikon sería el sistema VR que suelen montar sus objetivos de gama alta, y si accedes a la página demostrativa de Nikon verás que la base del funcionamiento es muy similar a la de Canon (por no decir igual). En definitiva, se trata de una lente que oscila intentando evitar desenfoques provocados por un mal pulso o vibraciones de la cámara, ya que a distancias focales largas, estas pequeñas vibraciones son más acuciadas para conseguir una fotografía nítida.
Vamos a reconocerlo: el autofocus nos ha hecho vagos y despreocupados. Hay estilos de fotografía y situaciones donde es absolutamente imprescindible, y podemos (o debemos) confiar en él, pero en muchas ocasiones no podemos permitirnos el lujo de esperar a que actúe.
Una situación clásica es un robado improvisado en la calle, con poca distancia al sujeto, y sin posibilidad de pararse a enfocar con cuidado o a repetir la toma. Un buen ejemplo lo tenemos en un reciente duelo de críticas, donde ya apuntábamos algún consejo sobre este tema.
En este caso, con una cámara de gama media, que no tendrá normalmente un visor especialmente grande, si está configurada en automático, tenemos muchas posiblidades de que el enfoque se vaya al fondo o al primer plano (dejando a nuestro protagonista borroso), o de que el proceso de enfoque tarde demasiado y perdamos la oportunidad. ¿Cómo podemos actuar en ese caso?
Preenfocar a una distancia calculada
Empiezo por la manera más recomendable, pero quizá la más complicada de conseguir: Prácticamente cualquier objetivo tiene una escala de distancias junto a la rueda de enfoque, que nos indica a qué distancia de la cámara está el punto de máximo enfoque.
Muchas veces, enfocando manualmente, me encuentro con que me cuesta distinguir en qué punto está exactamente enfocado el sujeto principal de mi encuadre. Por supuesto, la facilidad para realizar esta tarea depende en gran parte de la amplitud y ergonomía que tenga el visor de la cámara, ya que por ejemplo entre las réflex digitales de gama baja y media tan extendidas hoy en día es difícil encontrar un buen visor que resulte apropiado para enfoque manual, pero aún así hay algo que podemos hacer para maximizar nuestra precisión en ello: regular correctamente el ajuste dióptrico del visor.
Por supuesto, primero debemos contar con una cámara que disponga de este tipo de ajuste en el visor, pero no os preocupéis porque la mayoría de las cámaras actuales con visores ópticos lo tienen, así que con un poco de suerte la vuestra también. Buscad alrededor del visor de vuestra cámara y seguramente encontraréis una ruedecilla como la que se ve en la imagen de cabecera – u otro tipo de variador similar – que sirve para ajustar las dioptrías y que tienen una serie de pasos o posiciones (por ejemplo: +2, +1, 0, -1, -2). Los hay más y menos precisos, con más rango total de ajuste y con menos, y esto influirá en lo bien que podremos regularlo como ya os imagináis.
Recientemente me explicaron un método para realizar el ajuste dióptrico de la manera más precisa posible y me pareció muy bueno, así que me pareció interesante compartirlo con vosotros. A continuación os dejo el “paso a paso”.
Si algunas vez has tenido problemas iluminando una escena para conseguir tiempos de exposición aceptables, imagina que tienes conseguir tomar 600 imágenes por segundo en plena noche. Ese problema se encontró el fotógrafo Vincent Laforet grabando un anuncio un anuncio para una empresa de calzados, y tuvo que solucionarlo con la friolera de 225.000 vatios de luz (según sus propias palabras, suficiente para freir un huevo en diez segundos, o un pavo en una hora).
El principal problema que tuvo fue que, incluso con esta ingente cantidad de luz, sólo pudo conseguir trabajar con una apertura de f/2.0, que con las focales de hasta 100mm con las que trabajaba, le daba una profundidad de campo ínfima. Teniendo en cuenta que cada segundo real se traducía en 25 segundos en el resultado, un pequeño instante fuera de foco podía dar al traste una secuencia completa. Afortunadamente, Vincent contaba con un operador de cámara con 26 años de experiencia, y el apoyo de sistemas automatizados de enfoque.
Si alguno ha pensado en que debería haber iluminado aún más la escena, pensad que subir un paso de exposición requiere duplicar el equipo de iluminación, y sólo le permitiría llegar a f2.8. Eso sí, por lo menos no creo que pasaran demasiado frío, con todas esas luces calentando el escenario.
En su blog personal tenéis un vídeo del making-off, y un timelapse con el montaje del equipo. Para los curiosos, la cámara usada fue una Phantom HD Gold, tirando a ISO 640, con ópticas Cooke S4/i. El resultado, tecnicismos aparte, tiene una calidad estética y un impacto visual que, pese a la nieve, no dejará frío a nadie.