
Fotografiar juguetes puede parecer infantil pero no lo es. Incluso puede parecer hasta fácil. No lo sé. Desde luego lo que sí que es, es divertido. Hace ya meses, la falta de tiempo o las malas condiciones meteorológicas hacían que no pudiese disfrutar de mi afición. Fue en aquel momento donde encontré una solución que, en algunos momentos, está muy bien para matar el gusanillo fotográfico.
Qué necesitamos: Tanto si tenemos una cámara tipo réflex como compacta es recomendable tener un objetivo que sea luminoso. Para el caso de las réflex, un 50mm f/1.8 viene como anillo al dedo. Este objetivo en casi todas las marcas destaca por su relación calidad-precio, teniendo, en general, un precio bastante asequible.
De hecho es uno de mis objetivos preferidos. El 50mm f/1.8, además de ser ideal para retratos, nos permitirá realizar este tipo de fotografía con gran comodidad. Para ello basta que dispongamos nuestra cámara para utilizar la máxima apertura del diafragama posible. Un consejo: es conveniente, dado el tamaño de los juguetes, que nuestra cámara esté a su altura, aunque como veremos después siempre podemos romper esta regla.



