Muchos nos hemos encontrado alguna vez con que tenemos delante de nuestra cámara a una persona con gafas y que queremos utilizar la luz del flash para iluminar mejor su rostro, pero al instante nos damos cuenta de que no se le ven los ojos porque el flash se refleja en el cristal de sus gafas.
Es un problema que como podéis ver en el vídeo, es fácil de solucionar sin tener que recurrir a pedirle que se quite las gafas, cosa que por otro lado podría no gustar a la persona que vayamos a fotografiar. Se trata simplemente de cambiar el ángulo de incidencia de la luz del flash hasta que desaparezca el reflejo, pero vayamos paso a paso.
Cambiar, por ejemplo, la apertura de la cámara cambia las cosas más allá de la cantidad de luz que entra en la cámara. Como tal, puedes decidir que quieres una abertura más pequeña, con el fin de obtener una mayor profundidad de campo. Una abertura más pequeña significa menos luz que entra a la cámara. ¿Cómo resolver esto de forma aproximada?
La cámara tiene tres ajustes diferentes de exposición: La velocidad de obturación, la apertura, y el valor ISO. Si modificas uno para obtener una exposición más alta o brillante, puedes ajustar otro para compensar la luz adicional capturada.
A veces el arte se mueve a caballo entre el morbo y la creatividad, y ese parece ser el caso del proyecto 12:31, obra del fotógrafo Frank Schott junto con otros colaboradores. El proyecto revive imágenes fantasmagóricas de Joseph Paul Jernigan, ejecutado por inyección letal a dicha hora del 5 de Agosto de 1993.
El cuerpo de Jernigan fue donado a la ciencia, y escaneado para el Visible Human Project, obteniéndose 1871 fotografías a intervalos de un milímetro. Para este nuevo proyecto se utilizó el vídeo de dichas capturas, que el autor reprodujo en su portátil. La fotografía registra la huella de luz que deja el portátil en un entorno oscuro, a modo de light-painting.
Aunque muchos lo considerarán de mal gusto, el resultado tiene una belleza difícil de cuestionar. Para ayudar a resolver estas dudas éticas, en cualquier caso, es bueno saber que todos los beneficios de la venta de las tomas impresas (una edición limitada de 7 imágenes, a 700 dólares cada una) será donado íntegramente a Amnistía Internacional.
Como ya sabéis, sacar fotos en un día soleado o nublado influye mucho por la sencilla razón de que la temperatura general de los colores cambia. Esta temperatura se mide en Kelvin y puede ir desde valores de mil, que correspondería a lo ofrecido por la luz de unas velas o cerillas, la bombilla incandescente de toda la vida que tendría una temperatura de 2700K aprox, hasta valores de diez mil, que podría corresponder a los primeros instantes del amanecer o del ocaso. ¿Como controlar esto en una cámara réflex? Simplemente variando el balance de blancos según la situación en la que nos encontremos.
Podríamos decir que durante el amanecer, o en un día especialmente nublado y gris, podríamos alcanzar temperaturas de diez mil grados Kelvin, mientras que en las horas donde el sol luce en todo su esplendor, podríamos alcanzar temperaturas de 5000K a 6500K, que es lo que se conoce como luz día. Al atardecer, cuando el sol ya ha desaparecido del horizonte, la temperatura de color puede descender hasta los 1000K, propiciando que se vean colores muy “anaranjados” y tonos de piel poco naturales.
En las cámaras digitales tenemos diferentes configuraciones predefinidas que nos pueden ayudar a calibrar correctamente los colores de nuestras fotos. Según la cámara que tengamos podremos definir el balance de blancos más al detalle y conseguir reproducir unos colores naturales. En las cámaras de película, esto resulta más complicado ya que tendremos que hacerlo a través de filtros en el objetivo.
Las actuales herramientas de postproceso como Lightroom o Aperture nos permiten variar el balance de blancos con la fotografía ya tomada, siempre que hayamos disparado la misma en formato RAW, claro está. De esta manera podremos corregir una foto para que se representen los colores de la misma correctamente, aunque también podremos falsearlos para intentar emular un tipo de fotografía antigua o desgastada.
Si algunas vez has tenido problemas iluminando una escena para conseguir tiempos de exposición aceptables, imagina que tienes conseguir tomar 600 imágenes por segundo en plena noche. Ese problema se encontró el fotógrafo Vincent Laforet grabando un anuncio un anuncio para una empresa de calzados, y tuvo que solucionarlo con la friolera de 225.000 vatios de luz (según sus propias palabras, suficiente para freir un huevo en diez segundos, o un pavo en una hora).
El principal problema que tuvo fue que, incluso con esta ingente cantidad de luz, sólo pudo conseguir trabajar con una apertura de f/2.0, que con las focales de hasta 100mm con las que trabajaba, le daba una profundidad de campo ínfima. Teniendo en cuenta que cada segundo real se traducía en 25 segundos en el resultado, un pequeño instante fuera de foco podía dar al traste una secuencia completa. Afortunadamente, Vincent contaba con un operador de cámara con 26 años de experiencia, y el apoyo de sistemas automatizados de enfoque.
Si alguno ha pensado en que debería haber iluminado aún más la escena, pensad que subir un paso de exposición requiere duplicar el equipo de iluminación, y sólo le permitiría llegar a f2.8. Eso sí, por lo menos no creo que pasaran demasiado frío, con todas esas luces calentando el escenario.
En su blog personal tenéis un vídeo del making-off, y un timelapse con el montaje del equipo. Para los curiosos, la cámara usada fue una Phantom HD Gold, tirando a ISO 640, con ópticas Cooke S4/i. El resultado, tecnicismos aparte, tiene una calidad estética y un impacto visual que, pese a la nieve, no dejará frío a nadie.
En las sesiones fotográficas siempre es bueno tener una ayuda a la hora de iluminar a nuestros modelos, de modo que un reflector, tanto en un estudio como en el exterior, puede ser de gran utilidad a la hora de reaprovechar la luz de los flashes o la propia luz del sol, de manera que no creemos excesivas sombras.
Hay muchas soluciones distintas, sobretodo con el tipo de material que se refleja la luz y aunque no son tampoco algo excesivamente caro, puede ser que aún no dispongamos de ningún reflector, de modo que aquí es dónde entra la gracia de este artículo, en el que vamos a ver tres objetos que podemos usar como reflectores y que son muy económicos.
Durante la noche del pasado sábado, me encontraba en casa de unos amigos en una fiesta de cumpleaños. Como suele ser habitual, me dijeron que me llevase la cámara para realizar las fotos de lo que aconteciera la noche. Pero mi sorpresa llegó cuando mi objetivo no era capaz enfocar automáticamente. La razón, muy sencilla, la situación de luz era tan ínfima que no conseguía encontrar sobre qué punto de enfoque hacerlo.
En un primer momento, me quedé paralizado, no sabía cómo actuar frente a este problema, pero en primera instáncia empecé a enfocar a los sitios donde había un poco más de luz, para posteriormente encuadrar a las personas que en ese momento posaban para mi. Obviamente, al haber poca luz, tenía un diafragma bastante abierto (el f/3.5 que da el sencillo lente de kit que poseo) y como tenía distancias muy cortas a mis sujetos, sacar el 50mm f/1.8 era excesivo, por lo que tampoco me quedaban al 100% en foco las capturas.
No es la primera vez que os hablamos de cómo pintar con luz vuestras fotografías, y difícilmente será la última. Esta vez os presentamos una galería perfecta para Haloween, gracias a un enlace de Photojojo.
Janne Parviainen es un artista finlandés especializado en esta técnica. Aunque su formación viene de la pintura (de hecho, es profesor en un centro para adultos), su afición a la fotografía le ha llevado a usar la luz como pincel, y dibujando escenas fantasmagóricas con figuras irreales creadas únicamente gracias a la iluminación, con exposiciones que llegan a durar más de diez minutos, creando imágenes increíblemente detalladas.
Hace unas semanas, Jesús os trajo unos consejos para hacer fotos en la playa, y yo misma os estoy trayendo poco a poco algunas ideas para hacer fotos en distintas ciudades turísticas. Pero claro está, seguro que a más de uno os ha tocado quedaros en casa en vacaciones este verano. Y si como yo, vivís en ciudad, esto es especialmente desesperante, ya que el cóctel de calor más contaminación puede con cualquiera.
Sin embargo, siempre se puede tomar fotografías en nuestro entorno más cercano, aunque cueste más que cuando nos encontramos en tierras lejanas disfrutando de vacaciones. Las siguientes son algunas ideas para que salgáis a la calle con la cámara por la noche, cuando la temperatura se aguanta mejor, y aprovechéis toda esa contaminación lumínica de la que “gozamos” para crear imágenes sorprendentes.
Dado que soy usuario de una cámara de gama media y en ocasiones he realizado fotografías en unas condiciones mínimas de luz, me he visto obligado a subir la sensibilidad ISO a la hora de tomar una foto y de esta manera, he podido experimentar lo que es el ruido digital en una fotografía.
Hay veces en las que nos obsesionamos en no subir la ISO, por miedo al ruido, pero nos encontraremos con situaciones en las que subirla no dará información en zonas que a baja sensibilidad no tendremos, con lo que conseguiremos una mejor fotografía.
Aquí tenéis los tres consejos para disparar con valores altos de ISO: