
Aunque el artículo ya tiene unas semanas, ha llegado hoy a mí a través de menéame. Hablo de un artículo que publicó El País el día uno de junio y que lo firma Barbara Celis desde Nueva York. Se titula “Muerte al artificio” y se basa en una nueva corriente que, al parecer, se está desatando en los Estados Unidos de la mano de fotógrafos como Peter Lindbergh y que es respaldado por, nada más y nada menos, revistas de la talla de Vogue. ¿Qué hacen? Dejar de usar Photoshop.
En una entrevista en el The New York Times, Lindbergh afirmaba estar harto de ver en la portada de muchas revistas a chicas que parecen “objetos venidos de Marte” y que en nada contribuyen a crear “ideales de belleza reales”. Buena prueba de ello es la cabecera de este post, en la que podemos ver a Reese Witherspoon en tres portadas diferentes publicadas con pocos meses de diferencia. Sí, sí, son la misma persona.
Es lógico que se alcen voces de denuncia de la situación a la que han llegado la industria de la publicidad, la moda y la belleza. De ella son fruto situaciones como la descrita por la comparativa de fotos. Roza el esperpento. Pero, ¿alguien cree en serio que la culpa de todo esto puede tenerla Photoshop? Seamos serios.