
Foto: Sergio Marcos, de nuestro grupo de Flickr
Si habéis llegado a la fotografía en los últimos veinte años, es posible que nunca hayáis tenido un objetivo fijo. De hecho, muchos pueden verlos como algo del pasado, que sólo tiene sentido por algún cierto encanto “vintage“ para los nostálgicos. Si esa es vuestra opinión, no podéis estar más equivocados.
Un objetivo fijo es una excelente alternativa para cualquier fotógrafo, permitiendo explorar nuevas posibilidades a los novatos, y mejorar sus resultados a los más expertos, amén de una serie de ventajas adicionales muy interesantes.
Menos tamaño y peso
Aunque ahora estamos acostumbrados a ellos, los zoom nos parecen los objetivos normales, pero en su día supusieron un esfuerzo de diseño y construcción debido a su complejidad. Un fijo siempre tendrá un diseño más simple, con un menor número de elementos, lo cual permite reducir bastante su tamaño.












