
Como muchos de vosotros sabréis, el archivo RAW es un archivo que llamamos “negativo digital” por contener en él toda la información que recibe el sensor (en bruto). Posterior a esto nosotros mediante un proceso de revelado digital nos encargamos de ajustar parámetros, para dar a ese archivo las características propias de un archivo de imagen como tal (profundidad de color, espacios de color, extensión etc…)
Uno de los mitos que ha generado este archivo es del no ajustar cosas tan básicas e importantes como lo eran en la fotografía química, y es que la frase de “Ya lo ajusto luego en el RAW”, es cada vez más repetida. Uno de esos puntos que hemos dejado olvidados, por así decirlo, en la toma ha sido el famoso White Balance o Equilibrio de Blancos. Y es que, parece ser que el ajuste que realizamos al revelar nos hace “pasar olímpicamente” muchas veces de él.











