
Hace poco tiempo nuestro compañero Rodrigo Rivas nos ofrecía una serie de consejos para ver la manera correcta de tratar a los modelos que se ponen delante de nuestra cámara desde un punto realizar una sesión fotográfica. Tal vez a alguno de vosotros la palabra modelo le imponga algo de respeto pues pensará en alguien que “sabe” posar de forma profesional o al menos tiene cierta experiencia en el tema. Por eso hemos de tener en cuenta que muchas veces la gente que tenemos delante de nuestros objetivos no es profesional o ni siquiera de forma aficionada posa de vez en cuando. Para mucha gente es un examen. Un examen de su propia imagen. Ya sabemos que no todo el mundo se siente a gusto con su propia imagen. Sea así o no el caso es que esa incomididad de nuestro sujeto puede estropear la fotografía. En esas ocasiones en las que podemos notar cierto nerviosismo o tensión conviene cortarlo de alguna manera.
Por esta razón, continuando la línea abierta por Rodrigo (leed su artículo sobre un día con Mario Sierra, sobre todo la primera parte), os ofrecemos en este artículo una serie de consejos que pueden serviros para realizar fotografías a vuestros amigos, familiares o simplemente a ese desconocido que acepta posar para vosotros en la calle, todos ellos dirigidos, desde mi humilde experiencia, a aportaros que esas fotos salgan con la mayor naturalidad posible. También hace un tiempo os hablaba de la anatomía del rostro, os recomiendo que lo leáis también pues os ayudará a detectar determinados gesto que puede que hagan que una foto funcione bien o no. Comencemos.


