
Hablábamos antes de ayer entre los editores de este asunto. Viñeteo, HDR exagerados, efectos retro y vintage descontrolados, efectos estilo Instagram y otros. La “fotoesfera” digital mundial se llena cada poco tiempo de algunos de estos efectos. Pero no solamente se llena de estos efectos digitales. También lo encontramos en diversas tendencias o modas como autorretratos, poses de determinadas maneras y proyectos de 365 días. Servicios online como Picassa, Flickr o 500px proliferan cada días más. No es culpa del efecto, moda, tendencia o estilo en sí mismo, es su aplicación descontrolada y sin conocimiento, lo que, a mi modo de ver, falla. Así algunos de ellos tienen sentido otros puede que no. En última instancia todo depende del espectador.
Sí. Todo depende del espectador. Somos los espectadores los que consumimos. Pero no sé si en este aspecto, como en otros, estamos educados para ello. Pero al hilo de las palabras del miércoles 26 de octubre de Rafael Sanz Lobato diciendo que: “Lo digital ha entrado en la fotografía como un elefante en una cacharrería”, me planteo dicha reflexión. Vaya por delante, que mi formación, por decirlo así, ha sido principalmente digital, tras algún escarceo juvenil, con poco éxito, en lo analógico. Creo que el reciente premio nacional de Fotografía, se refiere al uso o implantación abusiva, inadecuada o por moda de distintos procesados, filtros, tipos de proyectos y otras modas digitales; pero no a la llegada, propiamente dicha, de los instrumentos y soportes digitales en el mundo de la fotografía. Al menos así lo entiendo yo. ¿Estamos fotografiando con sentido común?




