Arthur Fellig, más conocido como Weegee. Ese rara avis del fotoperiodismo que muchos conocéreis porque el personaje de Joe Pesci en “El ojo público” estaba inspirado en su persona. También por la exposición que la Fundación Telefónica le dedicó en 2009. Emigrante en Nueva York, se ganó la vida peinando sus calles en la noche. En su coche, no sólo portaba la radio con la que recibía los avisos de la policía, en su maletero también tenía instalado su laboratorio. De este modo, solía ser siempre el primer fotógrafo en llegar a la escena del crimen, revelando en su coche y entregando rápidamente las copias a las editoriales.
Como podéis comprobar hay mucha morbosidad en sus fotos. El hombre es curioso por naturaleza. Aunque no es lo mismo ver esas fotografías desde nuestra mirada de hoy día, que haberlas visto en los años cuarenta. Hoy la pátina del tiempo las otorga de un carácter muy fílmico quizá gracias al cine. No nos fijamos tanto en el suceso ni en lo dramático del asunto, no hay empatía porque nos introduce en un mundo muy lejano. Pero hagamos un viaje en el tiempo.




