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Hace poco tiempo nuestro compañero Rodrigo Rivas nos ofrecía una serie de consejos para ver la manera correcta de tratar a los modelos que se ponen delante de nuestra cámara desde un punto realizar una sesión fotográfica. Tal vez a alguno de vosotros la palabra modelo le imponga algo de respeto pues pensará en alguien que “sabe” posar de forma profesional o al menos tiene cierta experiencia en el tema. Por eso hemos de tener en cuenta que muchas veces la gente que tenemos delante de nuestros objetivos no es profesional o ni siquiera de forma aficionada posa de vez en cuando. Para mucha gente es un examen. Un examen de su propia imagen. Ya sabemos que no todo el mundo se siente a gusto con su propia imagen. Sea así o no el caso es que esa incomididad de nuestro sujeto puede estropear la fotografía. En esas ocasiones en las que podemos notar cierto nerviosismo o tensión conviene cortarlo de alguna manera.

Por esta razón, continuando la línea abierta por Rodrigo (leed su artículo sobre un día con Mario Sierra, sobre todo la primera parte), os ofrecemos en este artículo una serie de consejos que pueden serviros para realizar fotografías a vuestros amigos, familiares o simplemente a ese desconocido que acepta posar para vosotros en la calle, todos ellos dirigidos, desde mi humilde experiencia, a aportaros que esas fotos salgan con la mayor naturalidad posible. También hace un tiempo os hablaba de la anatomía del rostro, os recomiendo que lo leáis también pues os ayudará a detectar determinados gesto que puede que hagan que una foto funcione bien o no. Comencemos.

Una de las cosas en las cuales me he querido especializar es en fotografiar gente. Cada vez me gusta más. No sé si lo serán mejores o peores mis fotografías pero es un campo en que cada vez me siento más a gusto. Como es lógico las habilidades de cada persona son de vital importancia, porque todos hemos visto esas fotografías donde el sujeto se ve incómodo y parece la sonrisa forzada, verdad. El ejemplo más claro lo veo con mi propio hijo de 4 años. A Diego, hasta antes de empezar el colegio le pedías que sonriese y lo hacía de forma muy natural, una vez empezado el “cole”, le pides una sonrisa y la fuerza enseñanando los dientes hasta que le pido que no lo haga y sale mucho mejor o le cuento alguna cosa que le haga pensar. A eso me refiero. Esa “sonrisa forzada” suele ser aprendida por los niños como parte de su aprendizaje social. Y en los adultos tenemos innumerables ejemplos, ya que, por desgracia, en esta sociedad, en mi opinión, se nos enseña a ser fuertes y mostrar sentimientos “parece” signo de debilidad.

Cuentales lo que quieres antes

Antes de llegar al momento de la fotografía, en el caso de ser algo programado, habla con tu/s modelo/s. Cuenta lo que vais a hacer, las posibilidades y variaciones de lo que será esa sesión programada. Elegid el vestuario y el maquillaje así como determinad el objetivo de las fotografías. Escucha sus sugerencias y llegad a alguna conclusión. Esto hará que funcione mucho mejor la cosa. Piensa que en este caso no nos referimos a profesionales, se puede tratar simplemente de un familiar o una pareja amiga tuya que desea realizar un reportaje contigo. Hazlo en un ambiente relajado. Tomaos un café y tened una buena charla sobre el tema en cuestión. Cuánto más claro lo tengáis, menos sorpresas habrá después.

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Fotografía de Krrillo en nuestro grupo de flickr

Maniobras de distracción

Algunas veces a la hora de fotografiar a alguien, las mejores fotos resultan ser aquellas en las que el sujeto no es consciente de que es fotografiado. Esto lo sabréis bien aquellos que realicéis fotografía callejera donde es esencial que el sujeto no sé de cuenta. Por ello, si estamos con alguien conocido podemos distraerlo de muchas formas para que no se sienta incómodo.

Una manera muy simple es colocar la cámara sobre el trípode, colocar un cable disparador y tenerlo en la mano. Encuadrar al sujeto y prepararlo todo para disparar. Incluso realizar alguna prueba y corregir lo que sea necesario. Hecho esto, ya le podemos decir que está todo listo y empezar a hablarle de lo que sea, de algo suyo por ejemplo que le traiga buen recuerdo. En ese momento de maniobra de distracción podemos apretar el botón del cable disparador y ¡zas! hacer clic y realizar la toma. Seguramente pillemos un “buen” gesto. Esto mismo lo podemos realizar sin el trípode y sin el cable, cámara en mano. Pero deberemos ser bastante convincentes a la hora de hablar para que nuestro sujeto se relaje lo suficiente para pensar.

Hacer pensar

Siguiendo con las maniobras de distracción, algo que suele funcionar bastante bien es hacer pensar al sujeto. Me explico. Decíamos de hablarle de algún recuerdo agradable pero si buscamos lo contrario el recuerdo puede ser desagradable. O bien, si lo que queremos es que muestre enfado hablamos de algo que le provoque malhumor. Siempre dependiendo de la relación de confianza con el sujeto. Otra posibilidad es que podemos simplemente decirle que piense en algunas de esas situaciones para así captar la expresión buscada. Muchas veces a la hora de pensar, el gesto del rostro junto con el cuerpo adoptarán una expresión corporal que delatará la esencia de ese pensamiento.

Nuestros enemigos los brazos y las manos

¿Qué hacemos con los brazos o las manos? A pesar de que realicemos estas maniobras básicas de distracción anteriores, hay muchas veces que el sujeto no consigue relajarse. Uno de los síntomas que delatan a mucha gente son los brazos. El sujeto no sabe qué hacer con ellos. Incluso te preguntará qué hacer con ellos. Si no respondes lo más probable es que los cruce, delatando una postura defensiva. Ten la respuesta preparada. Podemos hacer muchas cosas.

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Fotografía de Luisina en nuestro grupo de flickr

Una de las cosas más sencillas de realizar es hacer que sujete algún objeto. Con este movimiento, hacemos que el sujeto coja seguridad y confianza en sí mismo con el simple hecho de agarrar el objeto. Puede ser desde una guitarra si es un músico, un sombrero si lo tenemos a mano, un refresco, una moneda, un libro, el móvil, unas llaves o cualquier cosa que se nos ocurra y que le pueda resultar familiar. Este hecho lo podemos observar muy bien en los niños, donde alguno de sus juguetes favoritos suele ser imprescidible a la hora de realizar alguna buena instantánea.

Más cosas que podemos hacer, por ejemplo, pueden ser las siguientes: Que dé un pequeño salto con los brazos abiertos, con los puños en alto en señal de batalla o grito de guerra o ponerle en postura como de boxeo. Como venimos hablando hemos de decirle que piense en el gesto, que imagine que es él el protagonista de ese grito de guerra cual si fuera William Wallace en Braveheart o Leónidas en 300.

Cierra los ojos

Siguiendo por la vena cinematográfica que me acaba de surgir, recordemos el título de la famosa película Abre los Ojos dirigida por Alejandro Amenábar y protagonizada por Eduardo Noriega y Penélope Cruz. Bien, trataré de explicarme. Otro pequeño truco que funciona bastante bien para relajar la tensión entre sujeto y fotógrafo es decirle al sujeto que cierre los ojos y respire profundamente durante unos segundos (no demasiado que no queremos que se nos duerma ¿verdad? y que cuando cuentes tres los abra. En ese momento disparas. Dado que cuentas tú, tú controlas el tempo. Este pequeño truco hará que los músculos faciales se relajen y a la hora de abrir los ojos la cara muestre un cierto relax. Además evitaremos en la mayoría de las ocasiones que nos cierre los ojos. ¿Cuántas veces un pestañeo a destiempo os ha estropeado una foto?

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Fotografía de Haciendo Clack en nuestro grupo de flickr

Conoce tus limitaciones pero …

Si vas a hacer algo arriesgado sé sincero y díselo. No todas las fotografías saldrán bien, por lo que si hay algo especialemente difícil de hacer es mejor que tu modelo lo sepa. Aunque a veces, dependiendo de lo que sea, es mejor pillarlo a traición y pedírselo de improviso. Depende, todo depende, que decía la canción.

Resumiendo

Imaginación, pensamiento y distracción. Y como nos decía Rodrigo en su artículo, habla, habla y habla. No pares pero tampoco se trata que sea un monólogo del Club de la Comedia. Haz partícipe a tu fotografiado, hazle que imagine, que piense, distráelo y cázalo. Justo en ese momento. Clic.

En Xataka Foto | Consejos para mejorar el trato con los modelos

Fotografía de portada de Roger Costa en nuestro grupo de flickr

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