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Carol Yepes


¿Quién dijo que la exposición adecuada es la que no tiene nada de zonas sobreexpuestas? Efectivamente tendemos a buscar esa exposición correcta, incluso buscamos aquello de “derechear el histograma” que algunos hicieron famoso. Pero en ocasiones tener zonas sobreexpuestas puede ser sinónimo de fotografía correcta. Veamos cuándo y cómo sobreexponer en las fotografías y usarlo a nuestro favor.

Para la explicación de hoy, dar las gracias a Carol Yepes, que nos proporciona dos de sus últimas fotografías que se ajustan perfectamente a lo que vamos a explicar hoy.

Realización de la toma


La situación en la siguiente. Tenemos una luz fuerte en el fondo y nuestro sujeto principal ‘corta’ con su silueta el fondo. Si utilizamos una apertura cerrada (f/8 en adelante) y velocidad de obturación rápida (1/500) lo que problablemente obtendremos es una silueta negra recortada contra el fondo que seguramente quede perfectamente expuesto, salvo la luz del sol, como puede ser en la imagen que vemos a continuación.

Pero si lo que queremos es ver los detalles del sujeto y no una silueta negra seguramente optaremos por una apertura más abierta. Podríamos incrementar la ISO, en vez de eso, pero tendríamos más profundidad de campo y más detalle en el fondo y esto, con toda seguridad, nos distraería la atención en la composición. Por tanto una profundidad de campo más reducida sería la mejor opción. Así, al utilizar una apertura abierta (a partir de f/2.8, por ejemplo) estamos dejando que entre más luz al objetivo con lo cual empezaremos a ver detalles del sujeto y ver el fondo desenfocado y sobreexpuesto.

Pero ¿dónde medimos? pues en este caso, lo correcto es medir la luz en el rostro del sujeto (que es lo que queremos exponer correctamente), más concretamente en los ojos que suele ser la zona más oscura habitualmente. Para ello hemos de haber elegido en nuestra cámara la medición puntual. Al ser una zona en sombra nos indicará que el rostro está subexpuesto. Basta compensar (normalmente dos pasos como mucho) esa subexposición para tener correctamente expuesto a nuestro sujeto y que el fondo aparezca, como decía, desenfocado(por la poca profundidad de campo) y sobreexpuesto (por la compensación que realizamos en la velocidad de obturación).

Cuando estamos realizando fotos con cierta sobreexposición, es bueno realizar la compensación, al principio, en pequeños incrementos para encontrar el punto adecuado de exposición del sujeto y del fondo sobreexpuesto. Una vez que le cojamos el truco detectaremos rápidamente cuánto hemos de compensar. También dependerá del rango dinámico de nuestra cámara que nos permitirá recuperar más o menos información a la hora de editar posteriormente la fotografía.

También, por otro lado, y como deberíamos hacer siempre, es recomendable el uso del parasol para mitigar la medida de lo posible efectos no deseados de la luz del sol. En situaciones como estas es donde aparecen las temidas aberraciones cromáticas y donde, con toda seguridad, averiguaremos lo bien o mal que se comporta nuestro objetivo.

Edición con Proceso Cruzado o Filtro de fotografía, una buena idea

Cuando ya hemos realizado la toma y nos encontramos en el proceso de edición las zonas sobreexpuestas totalmente blancas pueden resultar molestas. Nos puede dar la impresión de ser una luz demasiado fuerte por presentar un color blanco puro (rgb:255,255,255). Bien, basta con que esto cambie un poquito, sólo un poquito, para que esa sensación desaparezca.


Como vemos en la imagen de Carol las zonas de luces altas son próximas al blanco pero en prácticamente ningún caso son blanco puro. Esto hace que la sensación (de rechazo) que podamos tener ante esa luz fuerte que viene desde el fondo desaparezca. En la zona del cielo vemos como el tono cálido del mismo crea una imagen más relajada y sin rechazo que si fuese todo blanco.
Filtro cálido

Esto lo podemos conseguir aplicando casi cualquier método de proceso cruzado o aplicando, en una capa nueva, en Photoshop la opción de Filtro de Fotografía en, escogemos uno cálido y enmascaramos la zona que no nos interesa.

En resumen

Tener fotografías con zonas sobreexpuestas no tiene porqué ser malo. Todo lo contrario, ya lo hemos, lo que sí que debemos saber es cómo trabajar adecuadamente la sobreexposición.

Fotografía de portada | Carol Yepes

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