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Soy un técnico de sonido aficionado a la fotografía, así que mejor no hacer mucho caso a mis opiniones.
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Estimados Raúl y Víctor, es evidente que los sándwich de negativos y diapositivas existen desde hace tiempo. Eso no me lo he inventado yo. Ahora bien, el método ELE consiste en: 1.- Determinar el contraste de la escena para decidir cuántas tomas son necesarias. Una, dos o como mucho tres, a diferencia de los programas de HDR que aconsejan saltos de 1 EV y un número mucho más alto de capturas. 2.- Hacer una única medición puntual para conseguir que las luces más altas que queremos llevar a la zona 7 queden justamente a la derecha del histograma. 3.- Realizar las exposiciones adicionales sin necesidad de más mediciones y siempre con los mismos ajustes, independientes de la escena en sí. 4.- Poder trabajar con o sin trípode alineando posteriormente las imágenes. 5.- Fusionar las imágenes mediante técnicas de tratamiento por zonas, el método que he venido usando desde que saqué mi primer libro hace más de seis años. 6.- Posibilidad de combinar este procedimiento con tomas panorámicas. Pues bien, esta secuencia de pasos y el cómo ejecutarlos constituye un flujo de trabajo o método y eso es de mi autoría (podrás comprobar que no está descrito en ninguna otra parte tal cuál) y lo he llamado ELE, porque soy andaluz y porque sirve para castellano y para inglés. Así que se trata del método ELE de Mellado. Gracias por vuestros comentarios
La verdad es que no suelo participar o realizar entrevistas para foros, pero me gustaron las preguntas inteligentes e incisivas que Alfonso Domínguez me propuso para ésta. Y como parece que se ha generado una polémica interesante le solicité poder participar en esta discusión para intentar reflexionar juntos sobre un tema que desde el siglo XIX sigue candente: qué es fotografía, pintura, dónde están los límites, qué vale y qué no... Yo me considero un fotógrafo clásico, tradicional y he bebido de las fuentes del purismo más exclusivo, el de la Real Sociedad Fotográfica (la sociedad más antigua de Europa después de la Royal Photographic Society, por unos meses, dic 1899) y de la tuve el honor de ser presidente durante cinco años. También fui presidente de la Federación Madrileña de Fotografía. Ya puestos... He sido "concursero", a mucha honra, participando en unos quinientos concursos y certámenes de los que he ganado más de cien (por cierto, la mayoría con película TMax 400 y papel baritado Forte en el laboratorio), hasta que lo dejé al empezar a trabajar con galerías de arte. He sido jurado en más de sesenta ocasiones en concursos nacionales y he confeccionado unas quince bases. En la RSF siempre estábamos ávidos de conocimientos y los martes por la tarde era la gran cita donde los grandes se reunían y compartían sus conocimientos con los que empezábamos. El revelador pirogálico para obtener más acutancia (Eduardo Dea nos apuntaba la fórmula), el virado al té, la sobreexposición y el subrevelado de la película para reducir el contraste y obtener una mejor gama tonal (TMax 400 disparado a 160-320 ISO dependiendo del contraste de la escena) o el Rodinal para tener un grano más fino y el Eukobrom para dar un tono cálido a los negros en la copia. Los que no teníamos el dinero o el tiempo para hacer un virado de conservación o para cambiar el tono, a veces usábamos el papel Forte en vez del Ilford Gallerie para obtener un tono cálido directamente. He usado unas cuantas cámaras de película: Zenith, Canon AE1, AE1 Program, A1, T90, EOS 5 (conun increíble enfoque con el ojo), EOS 50, EOS 1, EOS 1 RS (la mejor cámara que he tenido, con espejo fijo totalmente silenciosa) e incluso una Nikon Ti35 (porque las Minox daban muy mala calidad). Después, en el 1999 descubrí el digital y empecé a trabajar en RAW con unos programas absolutamente básicos y rudimentarios. Nadie sabía entonces qué era eso del RAW. Recuerdo que encontré la aplicación Bibble, con alguna opción más que el nativo de mi Olympus E-10. En mi primera exposición digital en una Epson 2000 sufrí en mis propias carnes un efecto que entonces ni siquiera el fabricante conocía: el metamerismo. Después de toda la noche haciendo las copias con una agradable tono cálido, por la mañana a la luz del día se veían ¡verdes! y tenía la exposición en sólo unas horas... El digital me ayudó (como a muchos otros fotógrafos) a descubrir el color y las posibilidades que nos brindaba por primera vez poder tratarlo con la misma flexibilidad que el B/N. Yo era el tipo raro que trabajaba en RAW y en 16 bits (el Photoshop apenas dejaba hacer nada en 16 bits). Gracias al Premio ABC mi trabajo se expuso en ARCO y de ahí pude entrar en los exclusivos y cerrados circuitos del arte. Después he trabajado con unas quince galerías de arte españolas y extranjeras y mi trabajo se ha expuesto (y vendido) en más de 50 ferias de arte dentro y fuera del país. La primera fotografía digital de la Colección Permanente del Museo Nacional Reina Sofía es mía (Edificio en Construcción y Gaviota, 2006) y he expuesto en este Museo (Jano: la doble cara de la Fotografía). Fui nominado por la Junta de Andalucía a Mejor Artista Andaluz hace tres años junto a dos pintores y dos escultores consagrados y un arquitecto. Actualmente mi obra se encuentra presente en más de veinte Museos e instituciones de dentro y fuera del país y soy uno de los poquísimos fotógrafos españoles en la nómina de Getty Images, el bamco de imágenes número 1 en el mundo. Todo esto lo cuento para situar lo que quiero explicar a continuación y que mi punto de vista tenga al menos el refrendo del tiempo y la experiencia. Hay que distinguir entre usar la fotografía como creación o como documento. Un fotoperiodista, por ejemplo, debe cumplir una serie de normas éticas, aunque tiene derecho a mejorar la captura mediante procedimientos químicos o digitales, ¡faltaría más! En cambio si nuestra fotografía tiene una finalidad creativa, NO SE DEBE PONER NINGÚN TIPO DE RESTRICCIÓN a los medios empleados, ya sean técnicas de laboratorio como digitales. Lo que importa es únicamente el resultado final. Es rotundamente falso que en los concursos se pidiera el negativo. No lo he visto ni una sola vez (¡600!), porque uno de los valores más importantes para el jurado ha sido precisamente la capacidad del fotógrafo en obtener una copia magnífica. Igual que no existe la actualidad ni un sólo certamen de relevancia (fuera de aquéllos con temáticas documentales y finalidad alejada de la artística) en que se pida el RAW: Caminos de Hierro, AENA, Pilar Citoler, Purificación García, Premio ABC, Unicaja... Y en cuanto a la intervención en las imágenes, Ansel Adams decía que "el negativo es sólo la partitura, luego hay que interpretarla". ¿Y no era fotógrafo? ¿Cristina García Rodero no es fotógrafa por que sus copias las positiva Castro Prieto con bastante tratamiento de luz, o Isabel Muñoz por hacer los retoques en el ordenador y los platinotipos desde una copia digital en un acetato translúcido, u Ouka Leele por ni siquiera disparar ella la cámara a veces o pintar las fotos, o Ángel Marcos por sustituir la cámara técnica por un respaldo digital, o incluso Jose B Ruiz por usar filtros de colores, densidad neutra, degradados, iluminación artificial y exposiciones largas? ¡Venga ya! Me recuerda a cuando se inventó la película negativa. Los fotógrafos que usaban placas de cristal (colodión húmedo) afirmaban que los que usaban negativo no eran fotógrafos de verdad. Es el miedo al cambio, inherente al ser humano, sobre todo de los que no han conseguido adaptarse. En fotografía hay que intentar hacer la mejor exposición posible para disponer del máximo de información y, sobre todo en situaciones de iluminación controlada, intentar acercarnos a la imagen final para minimizar la intervención digital. Pero en exteriores esto no es tan sencillo y ahí es donde la técnica digital nos permite disponer de una flexibilidad sin igual. Pero si una vez hecha la mejor exposición posible y el mejor revelado es necesario continuar el tratamiento para conseguir el resultado deseado, no debe existir ningún límite. Al final lo que importa es la capacidad emocionar a los demás. La foto mala no es la que está más o menos retocada, sino la que pasa desapercibida, la que no transmite ninguna emoción, ya sea positiva o negativa. Y además hay que perseguir tener un estilo propio, que cuando alguien vea una foto nuestra, sepa que lo es. Eso está destinado a unos pocos, y yo os animo a encontrar vuestra forma de expresiòn usando la técnica como un recurso que facilite esas comunicación con el espectador. Saludos a todos y deseo no haber molestado a nadie con mi entrevista ni con estos comentarios.
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