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Nos preguntaba un lector en el último timelapse de la semana sobre las diferencias entre esta técnica y un vídeo con el tiempo acelerado. No es una pregunta trivial en absoluto, y son las capturas nocturnas donde más claramente podemos ver una de las muchas posibles respuestas: mientras que en un vídeo cada imagen tendrá un tiempo de exposición corto, las fotografías individuales de un timelapse pueden tener exposiciones mucho más largas, permitiendo efectos de estelas de movimiento.

Para esta semana hemos seleccionado un trabajo hecho en Budapest por Peter Dancsó, un realizador húngaro, que nos da bastantes pistas sobre cómo hacer más interesante este tipo de trabajo, además del uso de las ya mencionadas largas exposiciones.

Por ejemplo, es interesante el uso del enfoque selectivo, haciéndolo siempre que sea posible en la propia captura. En este caso me temo que no siempre ha sido así, ya que algunos que no aparecen son demasiado naturales, incluso haciendo uso de la enorme apertura del Sigma 30mm f/1.4 utilizado.

Tampoco hay que olvidar las técnicas propias del vídeo, que al fin y al cabo es el lenguaje en el que nos movemos. Dancsó, por ejemplo, utiliza composiciones de dos, tres y hasta dieciséis tomas simultáneas para ofrecer más información sin hacernos perder el interés.

Por último, no olvidemos que la resolución de la cámara es mucho mayor de la necesaria para el vídeo, así que siempre se pueden hacer reencuadres o travellings ficticios dentro de la imagen en el postproceso, sin demasiada pérdida de calidad.

Con esta filosofía, y eligiendo con mimo el encuadre (usando elementos estáticos y en movimiento para componer), podemos lograr resultados muy espectaculares con un equipo relativamente económico: una Canon 550D, con un telezoom 18-135mm y el mencionado Sigma 30mm f1.4 fueron suficientes.

En Youtube | Budapest Timelapse 2011 | Budapest Timelapse 2010
Fotógrafo | Peter Dancsó

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