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Creo haber demostrado ya mi pasión por los “Time lapse” fotográficos, me encantan y siempre intento sacar tiempo para analizar los que encuentro para intentar desentramar los pasos dados para conseguir ese resultado. Ahora nos vamos al polo opuesto, un slow motion donde se intenta ralentizar el tiempo.

Por si alguien anda un poco pez en esto (no lo creo) al contrario de lo que ocurre en el time lapse, el slow motion se trata de grabar mayor cantidad de fotogramas de las que el ojo humano es capaz de procesar. Son 24 fotogramas por segundo lo que podríamos considerar como lo idóneo y grabando mayor cantidad y pasándolos después a una velocidad normal conseguiremos ralentizar la escena, cuantos más fotogramas, más ralentización.

El caso que nos ocupa en concreto podemos ver a una modelo llorando, y la cámara lenta consigue añadirle un enorme dramatismo al conjunto, algo complicado de conseguir en fotografía y que siempre añade interés. Para conseguir esa iluminación tan tenue se han utilizado bombillas LED con un tono frío cercano a los 4000 Kelvin.

Vía | Digital Pixel

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