Si las fotos de tus vacaciones son un desastre, aquí una lista de posibles motivos y soluciones
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Si las fotos de tus vacaciones son un desastre, aquí una lista de posibles motivos y soluciones

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Yo lo llamo el síndrome del fotógrafo turista. Vemos las fotografías que hemos hecho durante las vacaciones y solo nos entra desesperanza y desasosiego cuando las vemos. Da igual que estén hechas con la mejor cámara del mundo... Están torcidas, tienen mala luz, parecen sacadas de un folleto turístico... Vamos a descubrir el motivo por el que nuestras fotografías de viajes no son tan buenas como nos gustaría. Y os aseguro que los únicos culpables somos nosotros.

'¿Por qué mis fotografías del último viaje son tan malas?'... 'Te enseño las fotos, pero no seas duro conmigo'... 'No valen nada, me retiro'... Estas son algunas de las frases que me han dicho mis alumnos cuando vuelven de sus vacaciones con sus fotografías y tenemos la primera clase. La verdad es que muchos son muy duros consigo mismos, a otros no les puedo quitar la razón y algunos tienen el síndrome del fotógrafo turista.

Este síndrome, que nos afecta a todos y a cada uno de nosotros en proporción a lo cansados que estemos muchas veces, y otras a ciertas dudas que nos entran, es el culpable de que queramos abandonar la fotografía y no volver a coger una cámara nunca más en la vida. Algunos incluso dicen que ya solo llevarán el móvil (como si esa fuera la solución).

El síndrome del fotógrafo turista es aquel en el que el portador de la cámara se deja arrastrar por la masa para no interrumpir el devenir de la jornada. Como viaja acompañado le entra el complejo, totalmente comprensible, de ser una molestia, de retrasar al grupo y otras cosas que prefiero callar.

Este síndrome, que nos afecta a todos y a cada uno de nosotros en proporción a lo cansados que estemos muchas veces, y otras a ciertas dudas que nos entran, es el culpable de que queramos abandonar la fotografía y no volver a coger una cámara nunca más en la vida.

También tiene otra consecuencia, sobre todo cuando se hacen viajes organizados, que son las ganas de actuar como una unidad, donde todos se mueven igual, miran al dedo que señala el guía y hacen exactamente la misma fotografía, como los grupos de turistas que adornan nuestras ciudades más bonitas. Ahora miren a la derecha, avancen doscientos metros y fíjense en la rana que está en la calavera. Y todos sacan su cámara para hacer la fotografía del anfibio de piedra.

Síndrome del fotógrafo turista
De 'turisteo'

Por supuesto cada uno puede hacer lo que quiera y es totalmente libre, faltaría más. Pero si esta forma de actuar hace que no te sientas convencido de tus fotografías tienes que luchar para salir de ese círculo vicioso, así que vamos a ver cómo combinar algo tan complicado (aparentemente) como juntar la buena fotografía con las vacaciones.

Un vistazo a…
Qué es la sensibilidad ISO y cómo usarla en tus fotografías

Cómo conseguir que nuestras fotografías de viaje mejoren

Tenemos que tener claro lo que queremos conseguir. Todo depende de este punto. No es lo mismo buscar un estilo personal que buscar la postal turística. Son dos formas de enfrentarse a los recuerdos. Y las dos perfectamente válidas:

  • El estilo personal es, explicado de una forma muy básica, conseguir que quien vea las imágenes cuando volvamos reconozca nuestra forma de mirar.
  • La postal turística es conseguir un disparo que pueda ilustrar cualquier folleto y que provoque las ganas de viajar. Es un disparo perfecto desde el punto de vista técnico, pero que todo el mundo con nociones fotográficas podría conseguir. Es, por decirlo directamente, un recuerdo de película.

La fotografía turística no se puede despreciar de ninguna manera. Tiene un potencial tremendo y tiene la facultad de hacernos sentir bien. Incluso hay autores de renombre que han adoptado esta forma de mirar como un estilo propio. Recordemos por ejemplo a Martin Parr, un gran amante de este tipo de fotografía.

Síndrome de fotógrafo turista
@ferfoto

La fotografía es un trabajo puro y duro. Pero también es una de las aficiones más queridas por este mundo occidental. Si no disparamos no recordamos, parecen decir las miles de imágenes que circulan por las redes sociales. La fotografía es un trabajo solitario y muchas veces incompatible con la fiesta.

Si queremos mejorar deberíamos ponernos en modo fotógrafo, pero estamos de vacaciones. No es un trabajo, pero queremos buenos resultados. Parece algo totalmente incompatible más no es así. De hecho, muchos de nuestros grandes fotógrafos eran aficionados, viajaban juntos y fueron capaces de enseñarnos un mundo totalmente distinto a través de sus ojos.

Dominar la fotografía postalera

Si quieres conseguir la fotografía postalera, el nivel que alcanzamos todos con práctica, solo tenemos que dominar la técnica de la exposición a la perfección (muy fácil con las cámaras actuales) y componer según las reglas básicas. No tiene mayor complicación.

La luz, eso sí, es la que vas a tener en cada momento, cuando llegues a los sitios. Además hay miles de referencias en Instagram. Solo tenemos que mirar la etiqueta del lugar al que vamos y listo. Allí estarán los lugares pintorescos una y otra vez. Además siempre podemos acudir a los filtros mágicos o un revelado moderno para lograr lo que buscamos.

Síndrome de fotógrafo turista
Lo de siempre

Siempre vamos a estar acompañados y pocas veces nos vamos a desviar de nuestro camino. Tú vas a fotografiar el monumento desde el mejor punto posible, que es el que quiere ver todo el mundo. No te tienes que desviar porque las guías ponen que ahí es donde sucede todo. Y tú lo único que quieres es un buen recuerdo, sin más complicaciones.

Así que antes de salir de viaje domina como nadie tu cámara. No dudes ni un instante en poner Prioridad al diafragma o modo Programa... Siempre lo más rápido para que todo quede colocado a la perfección. No es fácil conseguirlo, solo con práctica puedes llegar a este estado. La clave es fotografiar mucho en tu ciudad. Ve a los sitios turísticos y dispara una y otra vez hasta estar seguro de ti mismo. Y todo será perfecto.

Lograr un estilo personal

Este camino es un poco más difícil. Es el escalón siguiente y exige más esfuerzo y tiempo. Pero jamás intentes llegar aquí sin la escuela de la mirada que supone la fotografía postalera.

Es el escalón siguiente y exige más esfuerzo y tiempo. Pero jamás intentes llegar aquí sin la escuela de la mirada que supone la fotografía postalera.

No vas a enseñar el viaje que has hecho, por ejemplo, a Madrid, sino cómo ves tú Madrid. Este matiz es importante. Tus disparos tienen que ser personales, nunca vistos y con referencias a otras escuelas y fotógrafos. Por este motivo no puedes hacer lo habitual. O sí, siempre y cuando lo muestres de otra forma.

Si te gusta esta forma de fotografiar no quiere decir que tengas que viajar solo, que sería lo ideal pero lo más aburrido. Solo tienes que viajar con gente que te conozca y dominar muy bien el plano de la ciudad para no perderte. Yo tengo la suerte de viajar con amigos y familia que me conocen a la perfección y saben que si desaparezco pronto apareceré por la otra esquina con una cara de felicidad.

Síndrome de fotógrafo turista

En estos viajes no es el momento de buscar la mejor luz, sino adaptarte a la que tienes. Otra opción es disparar solo cuando la luz te gusta (y creo que es la mejor opción). Y estar siempre mirando para captar ese momento que te quieres llevar. Seguro que haces menos fotos que tus acompañantes y que te sueltan eso de que menudo fotógrafo de pacotilla (con cariño) que eres... pero tú tienes claro lo que quieres y es lo único importante.

Para terminar

La clave es dejar en buen lugar al gremio de los fotógrafos (no pienses mucho en esto). Tienes que evitar convertirte en el plasta del viaje, al que todos tienen que esperar, el que dice quita de ahí que me estropeas el encuadre, el que dice que no hace la foto porque la luz no es buena, el que canta una y otra vez las virtudes de la luz sin que a nadie le importe (porque no le tiene que gustar la fotografía a todo el mundo).

No tienes que estrenar equipo o técnica en un viaje. Estas cosas las dejaremos para los fines de semana cerca de nuestra casa. Y nos tenemos que documentar antes de salir. Si queremos hacer buenas fotografías tenemos que conocer el lugar, tener una pocas nociones de lo que vamos a ver.

Una de las cosas más bonitas de la vida es ver los viejos álbumes en compañía de tu familia cuando ha pasado tiempo desde aquel viaje que todos recordarán por tus fotos...

Ojo, no estoy diciendo que tengamos las coordenadas exactas para repetir las fotografías de los gurús... Salvo que queramos convertir esos lugares en puntos pintorescos que se señalen en los mapas.

Y desde luego no tenemos que tener miedo de incluir a los que viajan con nosotros. Ellos nos hacen reír y disfrutar. Por ellos estamos ahí y tienen que formar parte de nuestro trabajo y mirada. No es cuestión de convertirse en un plasta haciendo siempre fotos a tus compañeros de viaje (odio profundamente esta actitud) pero de vez en cuando viene bien para los recuerdos... Una de las cosas más bonitas de la vida es ver los viejos álbumes en compañía de tu familia cuando ha pasado tiempo desde aquel viaje que todos recordarán por tus fotos...

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