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La necesidad de la ética en el ámbito fotográfico
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La necesidad de la ética en el ámbito fotográfico

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¿Qué es la ética? No estamos en una clase de filosofía, tan necesaria en los tiempos que corren. La ética podría definirse como la teoría del comportamiento moral de los hombres en la sociedad. Es necesaria para fiarse de lo que nos cuentan. Y si descubrimos que la historia de una reportaje fotográfico no es verdad, perderá todo su valor informativo. Parece que es lo que ha pasado con el último trabajo premiado de Javier Arcenillas.

Javier Arcenillas es una fotógrafo al que le persigue la polémica. Ha ganado todos los premios habidos y por haber. Pero siempre que los recibe o casi siempre, para ser justos, han sonado las alarmas por parte del gremio. Por ejemplo, cuando le otorgaron el I premio 'fotoCAM 2008':

Arcenillasiii Fotografía del reportaje tomada de la página www.poy.org

El director de la Agencia Cover, Daniel Gluckmann, ha afirmado que Cover "no respalda en absoluto la manipulación realizada en esta foto" y que el premio "debería ser anulado".

En otra ocasión también criticó que recibiera el Premio 'Mingote' la Asociación Nacional de Informadores Gráficos de Prensa y Televisión (ANIGP-TV) precisamente por el caso que hemos comentado anteriormente.

La nueva polémica de Javier Arcenillas

Recientemente ha recibido el tercer puesto del premio POYI (Pictures of the Year International) en la categoría Retrato por su trabajo 'Assassins of the Maras 18 and Salvatrucha'. El título de la serie dice claramente que los personajes que estamos viendo son asesinos de las maras 18 y Salvatrucha.

El problema es que, según el fotógrafo estadounidense Stephen Ferry, los personajes que aparecen en las fotografías ya no son asesinos de las maras de El Salvador. Son personas que están intentando reinsertarse en la sociedad a través de la religión:

Arcenillasi Portada del premio de la página www.poy.org

El problema ético reside en que a varios de los sujetos fotografiados por Arcenillas no se les puede llamar pandilleros ya que han dejado esas estructuras criminales (o por lo menos afirman haberlas dejados) por participar activamente en iglesias evangélicas. El epicentro de este fenómeno de conversión es la cárcel San Francisco Gotera, donde el programa de rehabilitación del Estado Yo Cambio trabaja en colaboración con pastores cristianos. Según lo que me confirmaron distintas fuentes en El Salvador, muchas veces las mismas pandillas ven a la iglesia como la única forma permitida de retirarse, aceptando que sus integrantes dejen ‘la vida loca’ por ese camino. Sin duda, muchos recaen en la vida pandillera cuando vuelven a las calles, pero no todos.

El matiz es importante. No estamos viendo a pandilleros en activo, sino a pandilleros que están en proceso de reinserción gracias a la ayuda de un programa de rehabilitación. En un contexto artístico puede parecer algo secundario, pero dentro de un premio periodístico, donde la verdad tiene que prevalecer, es poco ético presentarse y aceptar el premio.

La ética en la fotografía

El tema es complicado y será noticia durante largo tiempo. Unos estarán a favor defendiendo al fotógrafo, otros apelarán a la ética fotográfica y volverán a estar en su contra. Todos dicen (hay vídeos y quejas por parte de los periodistas salvadoreños) que Javier Arcenillas no se ha ceñido a la ética periodística.

El título y no especificar en ningún lado la realidad de estas personas siembra las dudas. Acceder a estas bandas tan peligrosas debe ser realmente complicado. Pero si están en proceso de reinserción la historia y el riesgo del fotógrafo cambian considerablemente. Y no está bien por la integridad de esas personas que puede que ya hayan cumplido una condena.

Arcenillasii De la página www.poy.org

Las fotografías son muy llamativas, casi pictóricas. Es un intento de intentar dulcificar la dura mirada de los que han visto y provocado el horror. Incluso si el título hubiera sido más acorde con la supuesta realidad de esas personas, las imágenes hubieran seguido llamando la atención de los jurados.

La ética de la imagen no se ha cumplido en esta ocasión. Lo que se ve tiene que ser verdad. Pero a lo largo de la historia del fotoperiodismo demasiadas veces la verdad se ha visto comprometida. ¿Es verdad que en la fotografía del miliciano el soldado está muriendo? ¿Eugene Smith no escenificó la realidad de un pueblo español para conseguir su objetivo en uno de los mejores ensayos fotográficos?

Estos dos grandes fotógrafos nunca confesaron la verdad. Robert Capa puede que no realizara la famosa imagen de alguien que realmente no estaba muriendo. Eugene Smith alteró la vida de Deleitosa para contar su idea, no muy alejada de la realidad. ¿Estamos ante un caso similar? ¿La fotografía es verdad? Creo que no, pero los fotógrafos deberían luchar por ella.

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