Sony A350

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Gracias a la amabilidad de Sony, hemos tenido la oportunidad de probar esta novedosa cámara y vamos a detallar una evaluación de sus principales características. La Sony A350 fue presentada en la pasada feria PMA de este mismo año, junto con su hermana ¿pequeña? la A300, irrumpiendo con fuerza en el duro mercado de las cámaras réflex, logrando convertirse en una máquina realmente muy competitiva y a tener en cuenta.

En un plazo de tiempo relativamente corto, Sony ha logrado situarse a la altura de los clásicos fabricantes de DSLR, como Canon, Nikon, Olympus o Pentax. Y con este modelo, Sony planta cara seriamente a la Canon 450D, la Nikon D60 o la Olympus E-520, que son sus rivales directos en el mercado. Esta A350 presenta un destacado sistema Live View (gracias a un sensor específico), acompañado de una pantalla LCD de 2,7 pulgadas abatible en dos direcciones, que además de ser tremendamente útil y divertido de usar, consigue ser sorprendemente rápido y eficaz.

Características principales

La A350, que no deja de ser una réflex para aficionados (aunque con características que satisfacerán a los más exigentes) que viene equipada con un sensor CCD de 14,2 megapíxeles, una enorme resolución que la sitúa en la mayor de entre las cámaras de su categoría. Un procesador BIONZ que optimiza esa cantidad de megapíxeles y ofrece un nivel de ruido aceptable a valores ISO altos. Además, la pantalla LCD tiene 230.000 píxeles de resolución, y es abatible arriba y abajo, que permite usarla en posiciones más comodas, que nos evitan ponernos de puntillas o arrodillarnos en el suelo, lo que es algo realmente funcional.

Esta réflex también lleva incorporado en el cuerpo un sistema de estabilización (Super SteadyShot), que nos permite disparar a velocidades de obturación más lentas con todos los objetivos Sony o Minolta. Asimismo, incorpora la autolimpieza del sensor por vibración con un doble sistema antipolvo (una ligera sacudida cada vez que la apagamos, además del revestimiento antiestático). La versión que hemos probado es la que viene acompañada en el kit del objetivo DT 18-70 mm. f/3.5-5.6.

Live View

Sony ha logrado un sistema de visualización en directo de excelente funcionamiento. Para lograrlo ha incorporado un segundo sensor, de uso exclusivo para el sistema y que logra convertirlo en veloz y fácil de usar. Lo que más nos ha llamado la atención es su velocidad de enfoque, muy sorprendente y que junto con la posibilidad de abatir la pantalla, resulta de utilización práctica y adictiva. A pesar de que el LCD es grande (2,7 pulgadas) y tiene una buena resolución, cuando usamos el Live View tan sólo alcanzamos un 90% del encuadre, pero se compensa con una útil información en pantalla, además de los indicadores de los nueve puntos del autofocus. También es cierto, que en exterior y con mucha luz resulta complicada su visibilidad.

Super SteadyShot

El estabilizador es muy eficaz, y que incorporado en el propio cuerpo, supone una enorme ventaja, ya que podemos beneficiarnos con cualquier objetivo que le montemos.

El visor

Es quizás uno de sus puntos más flojos, con un campo de visión del 95%, pero demasiado pequeño, lo que hace difícil atender a los parámetros y lograr un encuadre adecuado, en determinadas situaciones. Como ventaja, hay que comentar que posee un sensor de aproximación que cuando acercamos el ojo apaga la pantalla LCD, para el ahorro de energía.

La batería

Se trata de una batería InfoLithium que envía información de su carga a la cámara y podemos saber en todo momento el porcentaje de autonomía que nos queda. Algo realmente útil. Pero lo más destacado de la misma es su enorme capacidad, que según los parámetros que indica Sony, llega a alcanzar autonomía hasta 730 disparos, si usamos el visor. Una duración espectacular si la comparamos con los datos de los fabricantes de la competencia (Canon 450D: 500, Nikon D60: 500, Olympus E-520: 650).

Otras características

En cuanto a peso y tamaño resulta cómodo para manos grandes, y algo excesiva la empuñadura para manos pequeñas, aunque el tacto es agradable. La construcción del cuerpo no es demasiado sólida, y su diseño sigue la sintonía del resto de la serie Alpha de Sony, muy peculiar. Quizás posee excesivos botones con ubicaciones mejorables, que al principio resultan algo incómodos para manejar variables como el balance de blancos, el tipo de medición, etc., que nos obliga a varias pulsaciones de distintos botones. El flash retráctil es de tamaño muy reducido y su eficacia limitada, aunque ya sabemos que esto sucede con la mayoría de réflex.

La máquina admite tarjetas Compact Flash, algo muy de agradecer por parte de Sony, ya que son las más extendidas entre las réflex digitales, y considerablemente más económicas que las Memory Stick Pro.

El software que acompaña a la cámara no es especialmente brillante, más bien limitado, por lo que resulta mejor opción barajar el Apple Aperture o el Adobe Lightroom, tanto para el procesado RAW como para la ordenación y catalogación de nuestras imágenes.

El comportamiento a valores ISO elevados es medianamente aceptable. Hasta 400 bien, y a partir de 800 se aprecia el ruido en las zonas más subexpuestas, aunque nos permite llegar hasta 3200, lo que nos puede salvar algún disparo en situaciones de escasa luminosidad.

El objetivo del kit tiene como principal ventaja el hecho de tratarse de un zoom con un amplio rango de distancias focales, algo más que los objetivos de la competencia (que suele rondar los 18-55 mm). Su calidad de imagen es aceptable, si bien se aprecia algo de aberración cromática en los extremos a su máxima angular. Tiene una construcción endeble al tacto, demasiado plástico, peso ligero y sensación de fragilidad. No se trata de ninguna maravilla, aunque responde bien para un uso cotidiano.

Lo más destacado

El sistema de Live View es sensacional, unido a la posibilidad de abatir la pantalla y su veloz autofocus, es quizás lo más destacado de la cámara. El uso de tarjetas Compact Flash es un acierto por parte de Sony. El sistema de estabilización en el cuerpo es efectivo y se aprecia cuando queremos disparar a velocidades bajas. La duración de la batería es muy notable, además de que nos informa en porcentaje de su autonomía. El ruido a altos valores ISO es evidente pero aceptable para ocasiones extremas.

Lo menos destacado

El objetivo del kit no es especialmente brillante. El número de megapíxeles es excesivo. El modelo anterior (A300) posee casi las mismas características, con menos megapíxeles y un precio más reducido, lo que hace que comparativamente esté en desventaja. Esto provoca que los archivos RAW se van hasta los 15 Mb., con la consiguiente necesidad de tarjetas con mayor capacidad. El visor es muy pequeño y de visibilidad dificultosa. La ubicación de algunos botones es algo confusa y poco intuitiva. El software es mejor ni siquiera instalarlo.

En conclusión, la Sony A350 es una cámara a tener en cuenta para los aficionados que busquen una completa réflex, con prestaciones avanzadas, aunque hay que valorar bien si la diferencia de precio con la A300, con casi idénticas características nos compensa. La impresión es que Sony ha logrado una cámara potente, muy divertida de usar, y con buenos resultados para el aficionado medio, aunque también cumple con los más exigentes, aunque a éstos les recomendaría complementar el cuerpo con otros objetivos de mayor calidad.

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