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Una SSD dedicada para mejorar el rendimiento de nuestro software de edición
Trucos y consejos

Una SSD dedicada para mejorar el rendimiento de nuestro software de edición

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En el mundo de la fotografía y el vídeo, cada segundo que pasamos frente al ordenador es sagrado. Muchas veces ese tiempo es malgastado debido al rendimiento del software en nuestras máquinas. Para optimizar este rendimiento, una de las prácticas que debemos optimizar en nuestro sistema de trabajo es el incluir una SSD dedicada al caché del software.

Datos y más datos

A medida que los software evolucionan, los requerimientos técnicos de nuestros ordenadores crecen a la par. Si bien las compañías tratan de optimizar los procesos y añadir funciones como aceleración gráfica (como la reciente introducción de Adobe a Lightroom), en el mundo profesional, las imágenes y vídeos que trabajamos requieren mucho procesado de datos.

Uno de los sistemas creados para esta optimización de procesos fue crear un sistema de caché: una herramienta en la que se almacenan datos específicos para poder acceder a ellos de manera más rápida en el futuro. Sin embargo, el predeterminado de la caché es usualmente el menos optimizado por un motivo: Comparte el mismo disco de almacenamiento del software.

Usualmente, nuestro software estará instalado en el mismo disco que el sistema operativo. En ocasiones, ese disco puede incluir una partición en la que están nuestros archivos (práctica común en laptops de hace un par de años para atrás). Lo que lleva a problemas característicos de un sistema así:

  • El ordenador solo tiene un camino de lectura y escritura que está siendo usado en simultáneo por el SO, software, la edición de un archivo y el proceso trasero de escritura de caché.

  • El almacenamiento del disco se reduce de manera rápida cuando se reparte tantas funciones.

Ssd Dest

Una buena práctica profesional indicaría que tenemos nuestros ordenadores con almacenamientos dedicados para distintos procesos:

  • Sistema Operativo y Software

  • Software (opcional)

  • Archivos de trabajo

  • Respaldo

  • Caché

De estos cinco discos, una construcción actual de ordenador (tanto Mac como Windows) ya suele venir con una SSD dedicada para el sistema operativo y las aplicaciones y otro disco (HDD o SSD) para nuestros archivos de trabajo. Una práctica que muchos tenemos, que es muy importante en la vida profesional, es tener respaldo de nuestros archivos. Así que ahí cubrimos tres frentes.

Eso nos deja con solo dos inversiones que no son muy altas: Unidad de almacenamiento para software y unidad de almacenamiento de caché. El disco para software dependerá de muchas prácticas y situaciones. Por ejemplo, a mi me gustan los videojuegos y mi máquina de trabajo es la misma de juegos, así que tengo un disco solo para ellos. Por eso es un disco opcional.

Sin embargo, la unidad que cambiará la vida de muchos de vosotros es la SSD dedicado al caché.

Acceso Rápido

Lo primero que haremos a la hora de optimizar nuestro caché es pensar en nuestras necesidades. Esto determinará la capacidad de almacenamiento que necesitaremos para nuestro trabajo.

Los fotógrafos usualmente no trabajamos con elementos muy pesados. Para los que recién arrancan en el mundo de la fotografía, es suficiente una SSD de 120 GB (en el mercado alrededor de los 30 €). Los profesionales ya podemos pasar a los 240 GB, aunque si no trabajamos formatos e imágenes de muy alta calidad, también será tener mucho espacio de sobra. Sobre los 240 GB de almacenamiento de caché solo lo necesitarán quienes trabajen imágenes de demasiada información (de gigapixeles) o que mezclen fotografía y vídeo en sus flujos de trabajo.

Los videógrafos, nuestro mínimo de requerimiento de caché es de 240 GB, en especial si queremos fluidez y calidad al reproducir las líneas de edición. Trabajos de más resolución y efectos de After, Fusion o FCPX requerirán que tengamos mucho más almacenamiento.

El siguiente paso es determinar cómo irá conectado esa unidad a nuestros ordenadores. Podemos usarla como una unidad externa o como una interna. Esto lo determina nuestras necesidades y nuestros sistemas.

Si el ordenador es de escritorio y la unidad nunca se moverá, lo mejor es que se instale uns SSD por PCI o por conexión SATA. En mi caso, la unidad caché lo comparto entre mi ordenador de escritorio y mi portátil, por ello utilizo un adaptador de conexión a USB 3.0. Es importante que si compráis un adaptador sea de muy alta calidad, lo mismo que una estación de lectura de discos y unidades de almacenamiento. Un mal cable adaptador o una estación mala desaprovecha la ventaja de velocidad de lectura y escritura de la unidad y puede empeorar el rendimiento del software.

En un computador portátil, el espacio es limitado. Salvo que tengáis espacio extra para almacenamiento (como suele ocurrir en los ordenadores para videojuego), lo preferible es que tengáis una SSD externa conectada a un puerto USB 3.0. Los portátiles con menor cantidad de puertos, deberéis tener un buen adaptador que resista múltiples conexiones.

Ssd 001

Finalmente solo debéis configurar el software. Los que utilizamos la suite de Adobe, para Photoshop basta con ir a preferencias y en ‘Discos de memoria virtual’ podremos elegir nuestra SSD caché. En Premiere hay un apartado especial llamado ‘Memoria caché’. En otros software este apartado se puede configurar en los menús de memoria, caché, sistemas de almacenamiento o preferencias de rendimiento.

Veréis que una vez que se adoptan estas prácticas, la sensación de rendimiento del software tendrá un impulso del que no se quiere salir nunca. Quienes ya lo aplicáis, ¿cómo tenéis configuradas vuestras máquinas?

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