
Como muchos sabéis, últimamente las líneas divisorias entre gama profesional, semi-profesional y consumo se están diluyendo mucho, quedando en algunos casos totalmente “fuera de foco”, si me permitís la analogía en términos fotográficos.
Los fabricantes siguen manteniendo estas separaciones en sus catálogos y planes de marketing, pero sin embargo vemos todos los días no sólo la gran calidad de muchas “pequeñas cámaras” sino que también nos encontramos a muchos grandes fotógrafos – incluidos profesionales – usando equipo aparentemente “modesto”, como es el caso de las cámaras CSC o EVIL. ¿Puede ser que hoy en día la diferencia esté más en la edad de la tecnología que en la gama?
Hoy me he encontrado esta curiosa comparativa, que me parece el ejemplo perfecto para ilustrar este hecho del mercado actual, y que os recomiendo para cuando discutáis con ese amigo amante de la ley del “caballo grande, ande o no ande” que todos tenemos.


