
A todos nos encanta cuando una fotografía recibe muchos elogios. Ya sea cuando la exhibimos a amigos cercanos o bien al recibir comentarios en nuestro fotoblog, Flickr o donde la tengamos expuesta. Eso nos ayuda, nos alegra y supone un buen impulso para seguir tomando fotografías. También está claro que no solemos tomarnos demasiado bien las críticas. A veces no las entendemos, no las compartimos o simplemente no siempre estamos dispuestos a que nos reconozcan los fallos. Pero ¿qué pasa con la autocrítica?
Intentamos buscar en los demás la forma de reafirmar nuestro estilo, o simplemente ante las dudas esperamos que unos comentarios constructivos nos enseñen el camino. Pero no podemos olvidarnos de reflexionar, de observar bien nuestro trabajo y extraer conclusiones críticas que, a buen seguro, nos empujarán a mejorar nuestras fotografías en adelante.



