
Hace cosa de un año, en un curso de fotografía al que asistí, se abrió un debate acerca de la forma de disparar que teníamos cada uno desde el punto de vista de la motivación. Para mi sorpresa, desde el ponente a buena parte de los asistentes coincidían en que les resultaba muy complicado hacer fotos “sin más”.
Hacer fotos que no respondían a un porqué, a un proyecto más amplio, a una historia previamente concebida o a un encargo con determinadas pautas les producía a algunos de ellos “vértigo”, “miedo” e “inseguridad”. Para todos ellos aquella era una forma de proceder mucho más cómoda, natural y estimulante que otras.
Estos días me encontré una frase que me hizo pensar en aquel día y en lo que había escuchado. Y me llevó, una vez más, a plantearme cómo disparo yo, si esto es correcto y si debería probar otras cosas:
No hay que ir en busca de las fotografías, sales y las ves mirándote fijamente.



