Cuando editamos una imagen con Photoshop, el archivo resultante siempre acaba teniendo varias capas. Además del archivo en bruto, que siempre debemos tener guardado, es más que recomendable guardar por prudencia el archivo retocado manteniendo esas capas. Nos permitirá en el futuro deshacer alguno de los retoques efectuados, eliminar capas, etc. Nunca sabes qué vas a necesitar.
Las opciones habituales para guardar el archivo con capas son el TIFF y el PSD, formato nativo de Photoshop. Para conseguir nuestro propósito usaremos el PSD. Eficaz pero sumamente pesado. Hoy vamos a ver cómo reducir su peso más de un 50% siguiendo unos pasos sencillos.
1. Antes de guardar el archivo haremos todas las capas invisibles. Este es el primer paso para la reducción. ¡Te acabas de ahorrar alrededor de un 25% del peso final del archivo!



