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El futuro del fotoperiodismo

El futuro del fotoperiodismo
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Dos refugiadas nigerianas lloran abrazadas en un centro de detención para refugiados en Surman, Libia, en agosto de 2016. Cientos de mujeres viven aquí en condiciones lamentables. La mayoría de ellas trataba de llegar a Europa cruzando el Mediterráneo a bordo de balsas destinadas al tráfico de personas. El fotógrafo Daniel Etter obtuvo el tercer premio del concurso World Press Photo 2017 en la categoría de temas contemporáneos (instantánea individual) con The Lybian Migrant Trap. Imagen tomada con una cámara Canon EOS 5D Mark III y un objetivo EF 24-70mm f/4L IS USM. @ Daniel Etter

Los presupuestos editoriales cada vez más ajustados, la creciente competencia y la falta de confianza en la prensa son solo algunos de los factores que influyen en el futuro del fotoperiodismo.

A pesar de ello, la fotografía no ha perdido ni un ápice de su poder y la tecnología concede a sus profesionales una libertad creativa como nunca habían conocido. El mundo quiere narrativas visuales, pero ¿será el fotoperiodismo capaz de sobrevivir?

¿Sobrevivirá el fotoperiodismo? Los profesionales del sector nos responden

Para el afamado fotoperiodista Sir Don McCullin, el panorama ha cambiado considerablemente desde la época en la que los medios impresos dedicaban decenas y decenas de páginas a su trabajo.

Eso lo lleva a afirmar: «El fotoperiodismo está muriendo. Animamos a los jóvenes a que sigan nuestros pasos, pero ya no hay mercado. Los periódicos y las revistas están mucho más interesados en los ricos, los bien vestidos y los famosos. No quieren que el sufrimiento llene sus páginas. Los dueños no sacarían dinero de ello. El periodismo fotográfico no ha perdido el rumbo. Lo han dejado de lado porque no les interesa que siga presente».

Hemos hablado con varios fotoperiodistas y otras personalidades influyentes del sector para que compartan con nosotros su punto de vista acerca del futuro que le aguarda al periodismo fotográfico en la era digital.

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Un joven sudafricano descubre que el racismo no es fácil de erradicar en su país tras el final del apartheid. Esta instantánea tomada en 1994 forma parte de la serie Afrikaner Blood de la fotógrafa Ilvy Njiokiktjien. Otra imagen de este mismo proyecto fue galardonada con segundo premio del concurso World Press Photo 2012 en la categoría de problemas contemporáneos (instantánea individual). Imagen tomada con una cámara Canon EOS 5D Mark II y un objetivo de 40mm. © Ilvy Njiokiktjien

«Las imágenes tienen una gran fuerza, y no creo que eso vaya a cambiar. Puedes contemplar una sola instantánea y no olvidarla jamás» — Ilvy Njiokiktjien

Comenzamos por Ilvy Njiokiktjien, fotógrafa independiente, de origen holandés. Ilvy es Embajadora de Canon y especialista en fotografía documental y de noticias. Ha cubierto sucesos de actualidad y documentado problemas sociales a lo ancho del globo en colaboración con diversas ONG y publicaciones de tirada mundial. Es ganadora del premio Canon AFJ y de la categoría multimedia en el prestigioso certamen World Press Photo.

En su consideración, «los encargos han cambiado, hoy en día no es habitual que te envíen durante meses a trabajar en un solo proyecto. En la mayoría de los casos tienes que contribuir con parte del capital si quieres realizar un trabajo a largo plazo», nos explica.

«Cuando las fotografías de Don McCullin llegaban a los periódicos se convertían en noticia. Si a día de hoy pudiera sacar, por ejemplo, una fotografía del funeral de Nelson Mandela, habría otros 300 fotógrafos allí reunidos. Hay tantas imágenes en circulación que nunca vas a conseguir una instantánea realmente icónica. Las cosas han cambiado mucho. No eres el único que ve lo que está pasando. También están tus compañeros de profesión, además de otras muchas personas con sus móviles».

«Las imágenes tienen una gran fuerza, y no creo que eso vaya a cambiar. Esas fotografías que capturan un segundo, sin un antes y un después, son muy poderosas. Puedes contemplar una sola instantánea y no olvidarla jamás. Sin embargo, hoy en día también hay otras maneras de contar una historia: con móviles, experiencias interactivas de realidad virtual, etc. Hay que aprender a reconocer lo que encaja mejor en cada caso», sentencia.

«Ahora somos más libres, lo que nos permite contar cada historia como realmente queremos» — Jérôme Sessini

Jérôme Sessini también es Embajador de Canon y ha cubierto algunas de las noticias más importantes de los últimos 20 años con imágenes tomadas en zonas de conflicto como Kosovo, Siria y Ucrania.

«Creo que ahora somos más libres. En primer lugar gracias a la tecnología y en segundo lugar porque la nueva generación de fotógrafos, entre los que me incluyo, no se preocupa por los diarios como se hacía antes. Ya no dependemos de ellos, lo que nos permite contar cada historia como realmente queremos»

«Uno de los mayores peligros es que los fotógrafos nos hemos convertido un objetivo más en medio del conflicto. Siento que si cedo ante el miedo, no podré hacer mi trabajo como es debido».

«Creo de todo corazón en la historia que hay tras una imagen. Mi objetivo es contarla, no me limito a mostrar una fotografía. Ni siquiera intento dar una explicación a través de las instantáneas porque sé que nunca podrán contarlo todo. Sin embargo, sí que pueden transmitir una emoción. Prefiero confiar en los sentimientos más que en la razón. No quiero decirle a la gente lo que tiene que pensar. Me interesa que primero sientan y luego, con suerte, se hagan las preguntas adecuadas. Ahora bien, tendrán que encontrar las respuestas por sí mismos».

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Se cree que el uppgivenhetssyndrom o síndrome de la resignación solo afecta a los refugiados en Suecia. Quienes lo padecen parecen haber perdido todo deseo de vivir. Djeneta ha estado dos años y medio inconsciente en una cama. Su hermana Ibadeta lleva más de seis meses en el mismo estado. La fotografía de Magnus Wennman ha sido nominada en la categoría de personas (instantánea individual) en el concurso World Press Photo 2018. Imagen tomada con una cámara EOS-1D X Mark II y un objetivo Canon TS-E 45mm f/2.8 con basculación y giro. © Magnus Wennman

«La narrativa visual es cada vez más importante. Si eres bueno, sobrevivirás» — Magnus Wennman

Magnus Wennman también es Embajador de Canon. Comenzó a ejercer como fotoperiodista a los 17 años en un diario local sueco. En la actualidad trabaja como fotógrafo en plantilla para el Aftonbladet, el periódico más importante de Escandinavia, y ha sido galardonado hasta en cuatro ocasiones con diversos premios del certamen World Press Photo.

«La fotografía de prensa era una profesión anticuada cuando yo empecé a trabajar, pero en estos años ha cambiado muchísimo. Ya no es cuestión de técnica, sino de la manera en la que cuentas una historia. Y hoy en día tienes infinitas posibilidades para hacerlo. Esos fotógrafos que se sentaban en el escritorio de la redacción a la espera de que el trabajo llegara ya apenas existen. El futuro es bastante más halagüeño si lo que te interesa es contar una historia».

«A día de hoy casi no quedan puestos en plantilla. En ese sentido el fotoperiodismo es ahora más democrático: cualquiera puede hacerlo, no solo quienes trabajan para un periódico».

«Ahora también puedes elegir si quieres crear una historia visual, un vídeo, un audio o si prefieres redactarla. La nueva generación de fotoperiodistas trabaja de una manera muy diferente a lo que era habitual hace unos años. Conocen las posibilidades que ofrecen las redes sociales y no se encierran en la fotografía fija. Solo hay que mirar alrededor para ver que la narrativa visual es cada vez más importante. Si eres bueno, sobrevivirás».

«La tecnología ha supuesto un verdadero seísmo para el sector. Todo el mundo se cree que es fotógrafo» — Tom Jenkins

Tom Jenkins es Embajador de Canon y cubre eventos deportivos a lo ancho del globo para los diarios británicos The Guardian y Observer. Ha recibido múltiples méritos por registrar lo que ocurre más allá del campo además de la acción que se desarrolla en él.

«Me temo que al fotoperiodismo le falla el aliento. La tecnología de la era digital ha supuesto un verdadero seísmo para el sector. Todo el mundo tiene un teléfono móvil, todo el mundo sabe usar la cámara y todo el mundo se cree que es un fotógrafo. Este hecho ha marcado un antes y un después en el mundo del fotoperiodismo».

«Como el mercado está saturado de imágenes, los precios bajan y las tarifas que se ofrecen por una fotografía en línea son insignificantes. Los periódicos pueden acceder a imágenes de tantas fuentes que esto afecta de raíz al modo en el que contratan y trabajan con sus fotógrafos. Ahora hay muchos menos profesionales en plantilla y sus sueldos son cada vez más bajos, sobre todo en el ámbito de la fotografía editorial y deportiva».

«Para vivir dignamente como fotógrafo tienes que buscar una manera alternativa de financiarte. Tal vez tengas que hacer algunos proyectos comerciales antes de desplazarte a documentar la crisis de los refugiados durante un mes».

«Nuestro mayor reto es que crean en nosotros» — Daniel Etter

Daniel Etter trabaja como fotógrafo y es Embajador de Canon, redactor especializado y cineasta. Su trabajo explora la injusticia social con especial énfasis en la explotación infantil, el periplo de los refugiados en las regiones fronterizas de Europa y los conflictos de Oriente Medio.

«Hace tiempo que dicen que el fotoperiodismo ha muerto, pero parece que se niega a desaparecer. Vive, aún colea. Tal vez no lo haga con tanta energía como en la época de Don McCullin, pero sigue siendo relevante. Ya no tiene el impacto de aquellos días ni volverá a tenerlo. Es normal: puede que no haya sido reemplazado, pero sin duda se ha visto superado por otras tecnologías. La fotografía siempre tendrá su función; pero si hay maneras más eficientes de contar una historia por medio de la imagen, yo no tengo ningún problema con ello».

«Nuestro mayor reto es que crean en nosotros. Solo hay que ver cómo los hechos más fundamentales se cuestionan hoy en día. Tenemos que aprender a movernos en ese entorno y pelear para que nos perciban como una fuente fiable de información. Aún no he encontrado la manera de que las noticias sean más fidedignas. La única herramienta a nuestro alcance es hacer un buen trabajo. Eso implica documentarse, hacer las preguntas adecuadas y tratar de presentar los acontecimientos de manera justa».

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Daniel Etter captura el instante en el que dos amigos alzan sus tirachinas al cielo en un asentamiento minero de Jaintia Hills, en el estado de Megalaya, India, el 21 de octubre de 2010. Durse (a la izquierda) trabaja en las minas de carbón. Su amigo Nunu vive en el campamento junto a su familia. Imagen tomada con una cámara Canon EOS 5D Mark II y un objetivo Canon EF 35mm f/1.4L USM . © Daniel Etter

Lars Boering y Stephen Mayes hablan sobre el futuro del fotoperiodismo

Con el declive de la prensa escrita, ¿qué suerte correrá el fotoperiodismo? ¿Se enfrentará a un futuro aciago? ¿O a la oportunidad de que los fotógrafos tomen las riendas de su propio destino? Lars Boering, director general de la fundación World Press Photo, y Stephen Mayes, ex director general de la agencia VII y director ejecutivo de la fundación Tim Hetherington Trust, nos dan su opinión.

Desde comienzos del siglo XX el fotoperiodismo ha sido esencial para comprender lo que realmente sucede en el mundo. El trabajo de los fotógrafos nos ha sensibilizado con cuestiones de interés general, ha descubierto verdades estremecedoras y ha empujado a que muchos de nosotros, incluso gobiernos, tomen cartas en el asunto.

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Natalie de Wee (18 años) y sus padres han ahorrado durante meses en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, para comprar este vestido valorado en 220 euros. «Durante los próximos años lo pondrá en alquiler para que otras chicas puedan llevarlo a la fiesta de graduación de su instituto», explica la fotógrafa Ilvy Njiokiktjien. Imagen tomada con una cámara Canon EOS-1D X y un objetivo Canon EF 50mm f/1.2L USM. © Ilvy Njiokiktjien

Stephen Mayes cree que el fotoperiodismo aún tiene un papel importante que jugar en un mundo dominado por los nuevos medios de comunicación. «Me parece que nos encontramos en una época excepcional para el fotoperiodismo, el audio y el vídeo», añade. «Lo que realmente asusta a la gente es que vivimos tiempos difíciles para ganarnos la vida con esta profesión. Aún no hemos definido un modelo de negocio que encaje con la manera en la que funcionan las cosas a día de hoy.»

«Aún no hemos definido un modelo de negocio que encaje con la manera en la que funcionan las cosas a hoy en día» — Stephen Mayes

El buen fotoperiodismo consigue imágenes sorprendentes que reflejan una historia de mayor calado y a menudo requiere hacer gala de un gran valor.

Podemos encontrar numerosos ejemplos en la historia de la fotografía: las instantáneas de Dorothea Lange que documentaron la Gran Depresión en la década de 1930, las intensas fotografías del desembarco aliado en Normandía de Robert Capa, los reportajes de Sir Don McCullin en primera línea de fuego durante la guerra de Vietnam y las provocativas imágenes con las que Sebastião Salgado retrató a los trabajadores de las minas de oro de Brasil en la década de los 80. No hay duda de que el fotoperiodismo ha legado al mundo algunas de las imágenes más poderosas y memorables de la historia de la fotografía.

En los últimos años la fotografía fija ha demostrado su poder con instantáneas tan icónicas como las realizadas por Nilufer Demir de Aylan Kurdi, un refugiado sirio de tres años que murió ahogado en el Mediterráneo y fue arrastrado por la corriente hasta la costa turca en 2015. Un año más tarde Jonathan Bachman retrataría a una joven manteniéndose impasible frente a la policía antidisturbios de Baton Rouge, Luisiana, durante la protesta de Black Lives Matter. Los medios de comunicación se hicieron eco de estas imágenes, que dieron la vuelta al mundo y provocaron un gran impacto.

La crisis de los medios

A pesar del éxito que han cosechado las imágenes más destacadas, el fotoperiodismo se enfrenta a una crisis del sector. La tirada de los diarios y las revistas impresas se reduce paulatinamente, por lo que cada vez son menos los periodistas que reciben el apoyo económico necesario para cubrir zonas de conflicto, desastres naturales o noticias de interés social.

Para Lars Boering, director general de la fundación World Press Photo, los cambios en el modelo de negocio son la mayor amenaza a la que se enfrenta el fotoperiodismo. «El verdadero problema es la crisis que están experimentando los medios y no tanto la del fotoperiodismo en sí», afirma. «Aunque aún hay gran cantidad de diarios y revistas en circulación, el paso del medio impreso a la pantalla casi se ha consumado. No todos los fotoperiodistas pueden seguir viviendo de su trabajo. Simplemente, no hay dinero para todos.

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Las lágrimas se deslizan por las mejillas de Matte al decir adiós a su mejor amigo, Pekka, en la iglesia Sala Sockenkyrka (Suecia) en octubre de 2017. Habían vivido en las calles de Estocolmo como hermanos durante más de 20 años. Imagen tomada con una cámara Canon EOS 5DS R y un objetivo Canon EF 24-70mm f/2.8L II USM. © Magnus Wennman

«Si quieres hacer dinero con el periodismo visual, dedícate al vídeo», añade Lars. «Los grandes medios sostienen que es cinco veces más fácil de monetizar que la fotografía, algo muy ilustrativo. Hay que reconocer que a día de hoy el vídeo juega un papel muy importante en el periodismo y la narrativa visual. Eso significa que el fotoperiodismo debe redefinir las plataformas que utiliza y seguir buscando un espacio en el que pueda revelar su verdadero potencial.»

Stephen afirma que fue consciente de lo rápido que estaba cambiando el sector al poco tiempo de empezar a dirigir la agencia VII en 2008. Los modelos antiguos, como las pagas diarias y las licencias con las que las agencias ganaban una comisión, han desaparecido. En aquella época los fotógrafos independientes también conseguían salir adelante vendiendo copias de su trabajo, dando talleres y optando a becas y ayudas. Stephen interpreta todos estos cambios como una transformación de carácter general en la que el valor se traslada de la fotografía al fotógrafo.

«Es un negocio, así que el fotoperiodista debe convertirse a su vez en empresario» — Lars Boering

Lars respalda su opinión: «Muchos fotoperiodistas de gran talento utilizan las redes sociales para establecer sus propias vías de comunicación, que a su vez están conectadas a otras cuentas con millones de seguidores», añade.

David Guttenfelder, fotoperiodista de National Geographic, tienen más 1,1 millones de seguidores en Instagram, por ejemplo. «Algunos de ellos también crean sus propias fundaciones en defensa de ciertas causas, bien sea del medio ambiente, la naturaleza o incluso los refugiados. En cierto sentido esta generación tiene un alcance mucho mayor que sus antecesores. Estas bases les permiten acceder a encargos comerciales que les ayudan a mantenerse económicamente de una manera que tan solo depende de ellos».

Lars explica que el fotoperiodismo ha sido tradicionalmente una industria de productos sin acabar. Ahora el producto ha evolucionado junto con sus productores. «Hasta ahora el fotógrafo tomaba la instantánea y la revista, el diario o la página web escribía la historia que había detrás», nos cuenta.

Y continúa: «el control que los fotógrafos tienen ahora sobre el producto les permite ofrecerlo una vez acabado, tal como el comprador lo adquirirá. Eso implica redactar el texto, grabar vídeo o recurrir a otro tipo de material audiovisual para acompañar a la imagen. A la gente le interesa quién eres y lo que haces. Es un negocio, así que el fotoperiodista debe convertirse a su vez en empresario. Así tendrá más oportunidades de sobrevivir que dependiendo exclusivamente de la llamada de un editor. Creo que estamos asistiendo a la liberación de los fotógrafos como un síntoma del crecimiento del sector».

El fotoperiodismo en el mundo de la posverdad

El fotoperiodismo se enfrenta a una serie de retos económicos y a nuevos sistemas para distribuir el trabajo. Simultáneamente también tiene que hacer frente a una época en la que la manipulación de imágenes digitales hace que cada vez sea más difícil decidir lo que es cierto. La facilidad con la que se manipula una imagen para apoyar determinados puntos de vista hace que la imparcialidad sea más importante que nunca a la hora de informar.

¿Qué puede hacer el fotoperiodismo para combatir las noticias falsas en el mundo de la posverdad?

«No creo que realmente nos encontremos en la era de la posverdad. Estamos a las puertas de una época en la que la gente necesita fuentes fiables», afirma Lars. «Lo hemos visto repetidamente en World Press Photo. Hay organizaciones y fundaciones interesadas en apoyarnos porque lo que mostramos ante la audiencia ha sido verificado y cotejado, y por lo tanto se presenta como fiable. Si tu firma se identifica con esta idea, saldrá adelante. Cuanto más hable la gente sobre noticias falsas, con más ahínco buscará también fuentes de fiar. Si haces bien tu trabajo, al final obtendrás la recompensa».

«Al fotoperiodismo le aguarda un futuro prometedor y cambios importantes en sus objetivos» — Stephen Mayes

Stephen sostiene que el valor del trabajo se está trasladando de la fotografía al fotógrafo, algo que también ocurre con la idea de credibilidad. «Puedes que no sepas si una imagen es real con solo verla, pero sí sabes que el trabajo de un fotoperiodista como Ron Haviv siempre es de fiar».

«Hay muchos retos a los que debemos hacer frente, pero si conservas tu ética periodística y procuras que forme parte del modo en el que te muestras, conseguirás la credibilidad que buscas a través de tu propia persona y no de tus imágenes. Antiguamente el peso recaía sobre la marca, por eso la gente confiaba en publicaciones como la revista Time o The Observer. Hoy en día la confianza se deposita en el individuo».

El futuro del fotoperiodismo

En un mundo dominado por medios de comunicación que cambian sin cesar, hay que adaptarse para sobrevivir. El fotoperiodismo se adentra en una nueva era.

«Al fotoperiodismo le aguarda un futuro prometedor y cambios importantes en sus objetivos», afirma Stephen. «En el pasado solo podías trabajar como periodista fotográfico si vendías tus imágenes a medios impresos. Si hoy en día te limitas a eso, significa que no estás haciendo bien tu trabajo. Tendrías ocupar tu tiempo en otras cosas. Puedes sacar fotos para revistas y diarios cuatros días a la semana, pero utilizar el quinto para algo diferente, como trabajar en un documental o hacer proyectos sin ánimo de lucro. Hay muchas maneras de ayudar, no todo es publicar.»

Aún no está decidido si el fotoperiodismo sobrevivirá o no en esta nueva época. Al preguntarle si es optimista en cuanto al futuro del sector, Lars prefiere ser objetivo con los retos que le aguardan. «Soy muy optimista en cuanto al futuro de la narrativa visual, aunque me parece que eso no responde a tu pregunta», afirma. «Las nuevas tecnologías que nos rodean amenazan el statu quo del fotoperiodismo y la fotografía fija. Sin embargo, si esa misma técnica se vincula al diseño y otros medios creativos a su alcance, puede convertirse en una pieza clave en lo que está por llegar».

«Por lo tanto, si nos referimos a la de narrativa visual orientada al periodismo, el futuro resulta mucho más prometedor. El lema de World Press Photo, conectar al mundo con historias que importan, siempre estará vigente y lo demostramos día a día. Si solo nos referimos a la fotografía fija, entonces hay que ser más precavido. No creo que tenga futuro como técnica independiente. Si el fotoperiodismo consigue tener la calidad y la fuerza necesarias, siempre tendrá un importante papel que desempeñar».

¿Cómo es una imagen ganadora? El jurado del World Press Photo nos lo cuenta

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De izquierda a derecha: Thomas Borberg, Magdalena Herrera y Helen Gilks, jurados y exjurados del certamen World Press Photo. Imagen tomada con una cámara Canon EOS 5D Mark III y un objetivo Canon EF 50mm f/1.2L USM. © Olivia Harris

El World Press Photo es uno de los certámenes más prestigiosos en el mundo del fotoperiodismo.

¿Son las imágenes ganadoras fieles representantes de lo mejor que puede ofrecer el sector? ¿Qué debe tener una instantánea para aspirar al éxito? Canon Europa se ha reunido con tres personas que han ejercido como jueces en la competición para identificar qué es lo que llama la atención del jurado.

Emma-Lily Pendleton: ¿Creéis que las fotografías ganadoras del World Press Photo son fieles representantes de lo mejor que puede ofrecer el sector?

Thomas Borberg: También he visto otros trabajos que nunca llegaron a inscribirse en el concurso y que me habría gustado que participaran. El World Press Photo refleja el estado del sector durante el último año, pero de una manera parcial. Hay otras muchas historias que también se podrían haber compartido en el certamen.

Helen Gilks: Muchos fotógrafos tienen la impresión de que solo las noticias más crudas, las historias tristes y el dolor tienen cabida en el World Press Photo. Sin embargo, también buscamos historias con un mensaje positivo.

Magdalena Herrera: La imagen del año suele provenir de categorías como noticias generales y noticias de actualidad, a menudo centradas en el conflicto y las dificultades. Sin embargo, también hemos visto otras muchas historias menos negativas. Por ejemplo, la categoría de proyectos a largo plazo ha tenido una amplia variedad. Estos proyectos se desarrollan a lo largo de un mínimo de tres años, así que el fotógrafo tiene tiempo de documentar todos los aspectos. Para la nueva categoría de medio ambiente hay que pensar en la mejor manera de mostrar la evolución que ha seguido mundo y reflexionar sobre el acercamiento más oportuno para que no parezca que estás cubriendo una noticia o acontecimiento de actualidad. La categoría permite también ofrece alternativas interesante para contar historias, que no siempre tienen un mensaje negativo.

Thomas Borberg: Lo importante no que una historia tenga un mensaje positivo o negativo, sino que puedas sentirla en la boca del estómago. Son las historias con fuerza, a menudo negativas, las que causan una mayor impresión en nosotros. No tiene mayor misterio. Y así es como debe ser. El fallo del jurado debería recompensar a las mejores historias contadas de la mejor manera.

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© Olivia Harris

Emma-Lily Pendleton: ¿Creéis que los fotógrafos de naturaleza también están participando?

Helen Gilks: Creo que muchos de ellos ni siquiera lo consideran una posibilidad. En la modalidad de series fotográficas sí que hay una buen oferta, ya que participan muchos trabajos para National Geographic y suelen obtener buenos resultados. En cuando a las instantáneas individuales, me parece que los fotógrafos de naturaleza no lo consideran todavía un certamen para ellos. Esperemos que eso cambie.

Emma-Lily Pendleton: ¿Los profesionales participan con imágenes similares a las ganadoras del año anterior?

Helen Gilks: Los estilos que triunfan en una competición a menudo se copian. Hace poco un fotógrafo de naturaleza llamado Bence Máté desarrolló un sistema para obtener instantáneas desde un impactante ángulo bajo utilizando escondites subacuáticos y de repente empezamos a ver multitud de imágenes similares. Aun así creo la que mayoría de la gente que se toma en serio estos certámenes sabe que tiene que aportar algo nuevo y diferente a lo que ya se ha visto.

Thomas Borberg: Hoy en día son muchos los fotógrafos que utilizan drones para su trabajo, pero las imágenes no son los bastante buenas porque no hay una historia tras ellas. Se limitan a mostrar un punto de vista diferente.

Cuando alguna noticia importante sacude los informativos, como la crisis de los rohinyás o la crisis de los refugiados en Europa, son muchos los fotógrafos que se encuentran en un mismo lugar porque la revista o el periódico los ha enviado a cubrir el suceso. Incluso así algunos de ellos son tan buenos que se las ingenian para tomar distancias y ven la historia desde un punto de vista diferente. Por supuesto, eso siempre llama la atención.

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© Olivia Harris

Emma-Lily Pendleton: A la hora de emitir el veredicto, ¿cuánto peso tiene la historia en comparación con los aspecto estéticos de la imagen?

Thomas Borberg: Todo depende de la imagen y de la discusión que se genere entre los miembros del jurado. Una de las cosas que más me ha gustado del jurado del World Press Photo es que, al menos este año, todos teníamos la mente muy abierta. No pasaba nada por cambiar de opinión durante la conversación. Podías empezar apoyando una imagen que había sido seleccionada por su calidad fotográfica, pero de repente cambiar de opinión porque había otra instantánea aún mejor por la historia que contaba. No son por definición dos bloques que se valoran a partes iguales, sino que todo depende de la imagen y la historia que hay tras ella.

Magdalena Herrera: Hay muchos aspectos que se toman en consideración: el elemento de sorpresa, la emoción, la composición, incluso el pie de foto. El encanto de la fotografía radica en que debe tener en cuenta muchos parámetros diferentes.

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© Olivia Harris

Emma-Lily Pendleton: ¿Hasta qué punto es importante saber editar e hilvanar bien una historia?

Magdalena Herrera: Deberías ser capaz de contar una historia de manera eficaz. Eso implica que tiene que haber un principio, un final y algún acontecimiento.

Thomas Borberg: Hay demasiada gente que no lo entiende, es una verdadera lástima. A veces nos encontramos con series de tres, cuatro o cinco instantáneas con mucha fuerza, pero sin nada que las combine en una narración. En ocasiones te entran ganas de gritar: «¡Que alguien les eche una mano!»

Helen Gilks: Cierto, algunos fotógrafos no entienden lo que es una historia. Me gustaría saber la opinión de Thomas y Magdalena acerca de los portafolios que se publican tras un estrecho trabajo entre fotógrafo y editor. ¿Creéis que tienen sus ventajas? ¿Suelen obtener mejores resultados que el trabajo de otros fotógrafos que tal vez no hayan publicado y se han encargado por sí mismos de la edición?

Magdalena Herrera: Es imposible saber cuántos de ellos editan su propio trabajo. El fotógrafo, al igual que el escritor, tiene que entender que en cierto punto necesita que un par de ojos externos le digan que entienden la historia. El sector está cambiando. Antiguamente los editores se encargaban de estos aspectos en las agencias y a su vez estaban más presentes en las revistas y los diarios. Es una posición que ahora simplemente escasea.

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© Olivia Harris

Emma-Lily Pendleton: ¿La edición se ha convertido en parte esencial del trabajo de un fotógrafo profesional?

Magdalena Herrera: Al menos si quieres contar una historia.

Thomas Borberg: Estoy de acuerdo en que deberías buscar ayuda en este aspecto, ya sea por medio de un editor o un compañero de profesión. Y no lo digo de cara al World Press Photo, sino porque te ayudará en tu trayectoria. Aun así es mejor hacerlo antes de participar para asegurarte de que la historia que quieres compartir se cuenta de la mejor manera posible desde el principio y de que el público la entiende.

Magdalena Herrera: La narrativa y la consistencia del tono a lo largo de la historia son importantes.

«Incluso un fotógrafo profesional debería atreverse a mostrar sus archivos raw y pedir ayuda» — Thomas Borberg

Thomas Borberg: Incluso un fotógrafo profesional debería atreverse a mostrar sus archivos raw y pedir ayuda, puesto que le ayudará a mejorar su trabajo. Es cierto que te sientes vulnerable porque las malas imágenes quedan al descubierto junto con las buenas, pero aprenderás mucho acerca de la manera en la que trabajas.

Magdalena Herrera: También empezarás a ver lo que necesitas para tu siguiente proyecto y lo que puedes hacer para que tu historia gane en fuerza. Tal vez te haga falta un plano de establecimiento o un primer plano para darle ritmo a la narración. Aprendes mucho durante el proceso de edición porque es entonces cuando las carencias de la narrativa salen a la luz.

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© Olivia Harris

Emma-Lily Pendleton: ¿Cuál es el elemento clave de una imagen ganadora?

Thomas Borberg: La emoción. Tienes que conseguir que la gente sienta. Tal vez no se trate de una emoción específica, pero tienes que dejar algo en su interior para que se sigan haciendo preguntas.

Magdalena Herrera: No todo lo que provoca una emoción es negativo. También puede dejar a la gente con la boca abierta.

Helen Gilks: La belleza también puede despertar una emoción intensa, ¿no es cierto?

Thomas Borberg: El premio a la fotografía del año en 2015 fue para Mads Nissen por una imagen sobre el amor, aunque se trataba de un amor prohibido a lo ancho del globo. ¿Es una historia con un mensaje positivo o negativo? En la imagen podía verse a dos personas manteniendo relaciones sexuales, nada fuera de lo común si no fuera porque se trataba de dos hombres homosexuales y estaban en Rusia, donde los miembros del colectivo LGBT se han enfrentado a la discriminación y el acoso.

Magdalena Herrera: Siempre se establece un diálogo entre distintos elementos: lo que ves y lo que hay detrás. La imagen de Mads Nissen era de por sí una fotografía bonita y relajada, transmitía amor, pero el contexto nos dice que ese mismo amor estaba siendo amenazado de una manera terrible. Las fotografías ganadoras del certamen siempre presentan esta especie de conflicto entre lo que ves, lo que sientes, lo que es y el mensaje que transmiten.

Thomas Borberg: Para mí es importante que, al escoger la fotografía del año, el jurado repare en ciertos elementos que transmiten un mensaje acerca de los tiempos que corren. La instantánea ganadora de 2014 es una imagen de John Sanmeyer en la que puede a verse a un grupo de refugiados buscando cobertura en la playa. Era una imagen sobre la huida y la emigración, uno de los problemas más importantes a los que nos enfrentamos a nivel mundial. Los teléfonos dejan claro que se trata de una crisis moderna. Una imagen como esta habría sido imposible hace 25 años, cuando muy pocas personas de a pie tenían móviles. Dentro de 25 años la gente que la vea comprenderá que así se comunicaban.

«La primera vez que vemos una imagen, los miembros del jurado ni siquiera leemos el pie de foto» — Thomas Borberg
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© Olivia Harris

Emma-Lily Pendleton: ¿Hasta qué punto es importante el pie de foto?

Thomas Borberg: La primera vez que vemos una imagen, los miembros del jurado ni siquiera leemos el pie de foto. El valor se asigna a la impresión que genera la imagen y a las habilidades del fotógrafo para contar una historia. En la segunda ronda a menudo sí que pedimos las descripciones.

Magdalena Herrera: El pie de foto toma relevancia hacia el final de proceso, cuando hay una obra que te gusta pero te planteas una serie de cuestiones éticas o tienes alguna duda respecto a lo que ves.

Helen Gilks: No creo que haga falta leer el pie de foto para a entender una historia que ya tenga fuerza de por sí. Cuando consulto un portafolio, no me gusta ver textos impresos. Solo quiero observarlo y descubrir a grandes rasgos en qué consiste la historia. Si tu trabajo no genera este efecto, algo has hecho mal. En la inmensa mayoría de los casos los pies de foto sirven para verificar tus impresiones iniciales y obtener información contextual.

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Emma-Lily Pendleton: A partir de 2016 la normativa del World Press Photo se ha endurecido en lo que a la edición y la manipulación fotográfica se refiere. ¿Hasta qué punto es estricto el proceso de verificación?

Magdalena Herrera: Es muy estricto. Primero se analizan los aspectos técnicos del archivo y luego todos los pies de foto se cotejan hasta en dos ocasiones por medio de equipos independientes que garantizan su veracidad. En ocasiones pueden llegar a entrevistarse con el fotógrafo y consultar las noticias para asegurarse de que la historia coincide con los hechos registrados. Es un proceso serio y a veces demasiado riguroso, pero hoy en día se tiene que hacer así. En una época con tantas noticias falsas, hay que ser muy duro con la manipulación para que confíen en ti.

Thomas Borberg: Creo que el certamen World Press Photo es un adalid de la verdad y la credibilidad, no solo en relación a la fundación que lo organiza, sino que esto se extiende al trabajo de los fotógrafos profesionales que colaboran en él y en especial de los fotoperiodistas. No puedes decir casi toda la verdad o una pequeña mentira: lo que cuentas es cierto o no lo es. Si intentas manipular tu historia, el fotoperiodismo pierde inmediatamente las bases en las que se fundamenta. No me refiero tan solo a recortar las imágenes o añadir ciertos elementos a la instantánea. Si eres un fotógrafo profesional, tus capturas tienen que contar una historia que sea cierta. Nuestra trabajo no solo afecta a lo vemos, sino también a la historia que hay detrás de la imagen.

Magdalena Herrera: Tampoco hay que olvidar el modo en el que representas a un persona. Es una responsabilidad inmensa.

Helen Gilks: Los certámenes de fotografía de naturaleza también son muy exigentes en cuanto a las declaraciones de sus fotógrafos. Estoy completamente de acuerdo con lo que Thomas ha dicho sobre el World Press Photo. Es un ejemplo para el sector y la gente esperar ver la realidad en lo que ofrece. Es muy importante que la normativa sea estricta.

Magdalena Herrera: Igual que para los fotógrafos de naturaleza. Recuerdo que hace años estaba evaluando una imagen en la que aparecía una pequeña serpiente abriendo la boca. A todos nos pareció una imagen preciosa, pero los miembros del jurado eran también científicos y llamaron la atención sobre el hecho de que esa pequeña serpiente nunca abriría así la boca si alguien no la hubiera incitado a ello.

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© Olivia Harris

Emma-Lily Pendleton: ¿Qué le diríais a la gente que se plantea participar en el certamen del año que viene?

Magdalena Herrera: Este año he presidido el proceso y al preguntar a los miembros del jurado qué buscaban en una fotografía ganadora, el 90% respondió que un enfoque nuevo y desafiante. No solo en cuanto a la técnica, sino también en cuanto a la manera en la que el fotógrafo contempla lo que ocurre a su alrededor. En la categoría de medio ambiente y proyectos a largo plazo, por ejemplo, es necesario implicarse en la historia para transmitir un punto de vista. No me refiero a realizar puestas escena preparadas de antemano ni nada similar, sino a transmitir tus propias reflexiones sobre el tema qué estás tratando. ¿Cómo te posicionas al respecto? ¿Qué distancia estableces? ¿Con qué grado de intimidad abordas la cuestión? ¿Debería contarse esa misma historia con una cierta dosis de humor? Tienes que encontrar la manera de acercarte al objetivo de tu trabajo, a eso me refiero.

Thomas Borberg: Cuestiona por qué te dedicas a la fotografía. A veces es por curiosidad, a veces para abrir la mente y los corazones de la gente, a veces para colarte en esos rincones íntimos y compartir una experiencia. Si te apoyas en la curiosidad básica que forma parte del ADN de un fotoperiodista, la combinas con unas nociones de técnica y encuentras a expertos que pueda ayudarte a editar tus historias, ya estás a medio camino de ganar la foto del año.

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