
Ya el otro día os hablábamos de que hay gente que mete su cámara en un congelador para disminuir el ruido de las fotografías. Por lo visto, meter la cámara en el congelador no parece ser tan efectivo como nos intentan vender, y puede que nos la carguemos.
Así que hemos estado indagando por Internet, y parece que el hecho de refrigerar los sensores de las cámaras fotográficas no es nada nuevo. Es una técnica bastante extendida en astrofotografía, donde las exposiciones suelen ser de varias horas y es ahí donde más se calientan los sensores de las cámaras y empieza a aparecer el ruido.
En la época de la fotografía analógica, no existía este problema, el tiempo de exposición no afectaba en absoluto a la calidad de la toma final. Sin embargo, las cámaras digitales tienen el problema de que sus sensores, al ser electrónicos se calientan cuando llevan un tiempo funcionando. Este calor se traduce en forma de ruido en las fotografías.



