
La fotografía de stock es una de las formas que tenemos de poder comercializar nuestras fotografías, es decir, de darles un rendimiento económico.
Lo tradicionalmente usual en el mundo de la fotografía es contratar a alguien para realizar un trabajo determinado, para que haga fotos de algo que el cliente quiere (ya sea un objeto, una persona, un concepto…). Otra manera típica de comerciar con tus fotos es incluirlas en archivos de stock: galerías de fotografías donde un cliente busca las que les resulten adecuadas para sus objetivos y paga por ellas.



