
Uno de los principales motivos por los cuales me apasiona la fotografía es su capacidad de explicar historias y su poder para que las recordemos. Si además nos centramos en los retratos, humanizamos estas historias y consiguimos que en nuestro cerebro los hechos se conviertan en realidades.
Es por este motivo que con series tan bien resueltas como Phone Sex Operators me dan ganas de coger mi cámara y buscar algo (o alguien) para apuntar y disparar.



