
A todos nos pasa más tarde o más pronto. Ahora que comenzamos el 2012, es hora de que además de buenos propósitos, revisemos aquellas cosas que a través de nuestra propia experiencia fotográfica hemos sufrido alguna vez. Hagámoslo con humor y buen rollo. ¿Os parece bien? Seguro que sí. Y es que comenzamos nuestros primeros pasos haciendo un pequeño examen de nuestras meteduras de pata. Sí. Porque nos pasa a todo el mundo.
En ocasiones llevamos un despliegue tal de medios, que nos sobran la mitad y, en otras, nos faltan cosas. Por no planificar bien las cosas con tiempo, al final podemos meter la pata en nuestra sesión, sea esta del tipo que sea; tanto si hemos quedado con un amigo a dar un paseo campestre sacando unas fotos como si tenemos una sesión fotográfica profesional fuera del estudio. Veamos alguno de los clásicos de este género del despiste.




