
Creo que pocas veces ha pasado algo así en este mundo de la fotografía. Bien es cierto que corren miles de vídeos en YouTube de gente que le prende fuego a sus ordenadores, que pasan todoterrenos por encima de sus portátiles, etc. Lo que yo nunca había visto es que alguien le pegara fuego a una cámara de fotos, y menos una réflex como la Nikon D50.
Se suele decir que los fotógrafos no están tan locos como los geeks informáticos para hacer estas cosas, pero el caso de hoy parece ser una excepción. Por supuesto, la hazaña es de un fotógrafo estadounidense, que cogió su flamante Nikon D50, la encendió para demostrarnos que funcionaba correctamente, y le prendió fuego con un soplete.
Después de más de tres minutos quemando la cámara, podemos ver como ésta queda totalmente calcinada. Para más INRI, le pega con un palo de madera y después la vuelve a prender, pero esta vez con gasolina. Finalmente nos quedamos con un bulto de plástico fundido de 1000 500 Euros.




