
No se puede negar que un fotógrafo experimentado suele tener entre sus características la de la curiosidad natural. También muchos de los grandes fotógrafos han demostrado ser realmente curiosos. Y cuando el resto de aficionados, más neófitos o más expertos, cogemos la cámara y nos asomamos por el visor, nos suele brotar esa curiosidad. Y si no es así, no estaría de más ir adquiriendo esta virtud, que quizás sea esencial para explorar, para aprender, para observar o simplemente nos sea de gran ayuda.
Se puede tener una curiosidad natural, pero también se puede ir desarrollando, ya que seguro nos llevará a caminos por explorar, y eso en fotografía es realmente útil y estimulante. ¿Cómo se puede ser más curioso? Hay algunas cuestiones que podemos plantearnos cotidianamente y nos ayudarán.



