
Foto | mikebaird
Viernes de reflexión para empezar el fin de semana dándole vueltas a la cabeza. Y es que hoy quería hablaros de algo que nos pasa a muchos aficionados a la fotografía a poco que nuestras fotos (o nuestra cámara réflex) empiezan a gustarle a nuestros conocidos, amigos de nuestros amigos, etc.
Poco tiempo transcurre desde ese momento hasta que te empiezan a hacer propuestas del tipo “oye, vaya cámara que tienes, ¿puedes hacer las fotos de la comunión de mi hija? Yo con 4 fotos que hagas me conformo”. Y ojo, peligro, que “me conformo” normalmente quiere decir, ¿me las haces gratis que no tengo ganas de pagar a un fotógrafo?
Y no quiero hablar de intrusismo laboral ni nada por el estilo, tampoco quiero entrar en ese tema, pero personalmente opino que si empezamos a tomarnos la fotografía como algo serio, debemos valorar el trabajo.



