
El presente post es una reflexión provocada por la gran cantidad de novedades en el mercado fotográfico en los últimos meses. Hablando con varios fotográfos profesionales estos meses, muchos tenían dudas sobre cambiar o no cambiar sus cuerpos. Me cambio o no me cambio: “That is the question”. Son muchas las novedades sobre nuevos modelos de cámaras tanto réflex, compactas de todo tipo o de las CSC. Todas las marcas parece han intentado posicionarse por llevarse una parte del pastel e invierten sus esfuerzos en ofrecernos nuevos modelos que, en ocasiones, mejoran lo anterior pero, en otras, no lo son tantos. También recordé un post (allá por el 2008) de nuestro antiguo compañero Bruno Abarca sobre el tema: 10 razones para NO renovar tu cámara réflex digital
También en el último año he oído a gente de todo tipo pensar en cambiar (sobre todo hablando de réflex) su cámara con apenas unos pocos miles de disparos por los nuevos modelos que iban a salir. Algunos tenían razones profesionales que les empujaban a ello, otros, creo que no. ¿Somos así de caprichosos? Y mejor aún: ¿Las marcas lo saben? (claro que lo saben) ¿Mi fotografía me empuja cambiar de modelo? (razones profesionales seas aficionado o profesional del sector) o simplemente ¿quiero el modelo más grande, más fuerte, con más rango dinámico, mejor autofocus o cualquier otra cosa porque me hará mejor? O acaso no piensas que sí que la fotografía la hace un dispositivo llamado cámara pero la crea alguien llamado fotógrafo. Es decir si mis fotos son mediocres el tener la mejor cámara del mercado hará que dejen de ser mediocres. Entonces, me cambio o no me cambio: “That is the question”.




