
Durante mucho tiempo, especialmente cuando las innovaciones tecnológicas no avanzaban tan deprisa, los fabricantes japoneses Canon y Nikon se han venido disputando el reinado en esto de la fotografía (en cuanto a ventas, popularidad y tecnología). Es bien conocido el enfrentamiento, a nivel competitivo de mercados, entre ambos, extendido a su vez a los usuarios, cuya rivalidad se ha vivido con mayor intensidad en la fotografía profesional, pero también entre aficionados. Dos gigantes con larga tradición que con la llegada de la fotografía digital aprovecharon su posición dominante para seguir reinando.
La adaptación no fue fácil, pero la tecnología ha avanzado a una velocidad inusitada y ha provocado muchos cambios en las estructuras empresariales. Tanto que ese reinado donde yacían cómodamente se ha venido desmoronando con lentitud pero irremediablemente. El auge de la fotografía digital, su enorme expansión, la llegada de nuevos y potenciales compradores ávidos de disponer de cómodas y modernas cámaras, ha igualado la distancia entre Canon y Nikon y el resto de fabricantes. Y tan escasa es esa distancia que cabe la cuestión ¿se acaba el reinado de Canon y Nikon?




